Itinerario político

¡No tienen madre…!

Los ciudadanos no sabemos —bien a bien— el monto de los aguinaldos que disfrutan senadores, gobernadores, diputados locales, alcaldes y, sobre todo, los nada trasparentes asambleístas de CdMx.

Lo que sabemos —gracias a filtraciones periodísticas— es que 500 diputados federales de todos los partidos, incluidos impolutos de Morena, se adjudicaron en secreto la nada despreciable suma de 500 mil pesos por cabeza, como aguinaldo para 2016.

¿Merecen esa grosera tajada de dinero público legisladores que trataron de ocultar el bono, como si fuera un robo?

La versión periodística de origen hablaba de un supuesto aguinaldo de poco más de 700 mil pesos por cada diputado. Sin embargo —cínicos—, las y los diputados aclararon a medios —luego que se consideraron ofendidos— que no eran 700 mil pesos lo que se asignaron como aguinaldo, sino solo 500 mil pesos por cabeza. ¡No tienen madre...!

Desvergüenza de sacrificados mexicanos, cuyas agotadoras y mal pagadas jornadas de levantadedos merecen la recompensa de un insultante bono que no solo riñe con los tiempos de austeridad presupuestal decretados, sino que confirma que las pillerías de gobernadores como los Duarte, de Veracruz y Chihuahua, y los Borge, de Quintana Roo, y Gabino Cué, de Oaxaca, no son la novedad que algunos pregonan.

Y es que si los diputados federales de todos los partidos —incluso los ambiciosos de Morena— son capaces de una ratería como la de asignarse y aceptar los ofensivos 500 mil pesos de aguinaldo, ¿qué esperar cuando esos diputados se convierten en gobernadores?

¿Qué esperar de los aguinaldos de gobernadores, senadores, diputados locales, alcaldes y, sobre todo, de los levantadedos de La Cueva de Alí Babá y los 40 ladrones que es la Asamblea de la CdMx?

Dicho de otro modo, que luego del escándalo de aguinaldos de 500 mil pesos para cada diputado federal, se confirma que las cámaras de diputados y senadores son —en realidad— nodrizas de ladrones como Javier y César Duarte, como Borge y Gabino Cué, entre muchos otros que saltan del Congreso de la Unión a los gobiernos estatales.

Pero la desvergüenza es mayor si volteamos a los jefes de los partidos políticos; la mayoría se guarda silencio y no pocos han sido diputados y senadores. Es decir, se beneficiaron de aguinaldos ofensivos que saquean el dinero público desde el Congreso; desde gobiernos estatales, congresos locales y los gobiernos municipales.

¡Calladitos Ricardo Anaya, Andrés Manuel López Obrador, Enrique Ochoa…! La única con un poco de congruencia fue Alejandra Barrales, lideresa del PRD. Claro, nada dijo cuando fue diputada y senadora.

¡No tienen madre…!

Al tiempo.