Itinerario político

¡Regresa AMLO a Televisa!

Los fanáticos de Andrés Manuel López Obrador se enojaron porque el decano presidencial cometió “el pecado” de regresar a “la odiada” Televisa, en donde lo cuestionaron de verdad.

Y “la nota” no es solo lo que preguntaron y tampoco lo que AMLO respondió. No, “la nota” es que el decano regresó a Televisa porque esa televisora es indispensable para proyectos presidenciales.

Y es que todo lo que haga AMLO en 2017 —en el Estado de México y en su construcción mediática— será vital para “edificar” su candidatura a 2018. Y si en el Estado de México AMLO guerrea o pacta —el fin justifica los medios—, necesita alianzas y aliados mediáticos.

Dicho de otro modo; AMLO arrancó su campaña presidencial en Televisa porque “Chapultepec” sigue siendo “el medio” para construir votantes. Por eso el lenguaje moderado y las formas amables de López.

Y, claro, porque a despecho de los que suponen que la televisión abierta ya no produce votos, “el rey de las redes” confirmó que los ciudadanos que acuden a las urnas no son —y no serán en 2018— los nativodigitales y/o los usuarios de redes.

Las redes hacen ruido, crean odio y percepcion, construyen o destruyen prestigios, pero la televisión abierta sigue modelando votantes; aquellos por los que van Morena, PRI, PAN y PRD.

Pero el mayor aporte de la entrevista a Obrador es “la congruencia” del decano presidencial. Sí —como motejó Gilga—, Liópez respondió lo que le vino en gana, casi nunca lo que le preguntaron.

Es decir, AMLO es el mismo de hace 20 años. ¿Lo dudan?

El 2 de junio de 1996 —en Misantla, Veracruz—, en declaración durante un mitin, dijo que existía “un proyecto para deponer al presidente Ernesto Zedillo, inspirado y promovido desde el extranjero y vinculado a grupos políticos y económicos que traicionan al régimen para apoderarse de las riquezas del país”.

Por ello, prometió: “Por encima de todo, condenamos cualquier intento y cualquier acción cuyo propósito sea debilitar las instituciones nacionales, porque no solo saldría del poder el Presidente, sino que perderíamos toda la nación”.

Y en un acto insólito que traicionó a Cárdenas, propuso: “Zedillo podría tener el apoyo del pueblo mexicano, de nosotros mismos, pero no se la quiere jugar del lado del nacionalismo, de los intereses patrios… si para salvar la República tenemos que apoyar a la presidencia, no vamos a titubear en hacerlo”.

El mensaje fue claro. AMLO propuso —y lo consiguió— ser presidente del PRD en alianza con el presidente Zedillo, y de ahí salieron la reforma electoral de 1996-1997 y el aval presidencial para que AMLO fuera candidato al GDF en 2000.

Hace horas, Carlos Loret preguntó a AMLO: “¿Estaría usted dispuesto a colaborar con el gobierno de Peña Nieto para enfrentar lo que pudiera venir con Donald Trump?”

AMLO dijo: “Si hubiese una amenaza a los intereses de los mexicanos, a los derechos de los migrantes…”

Loret repreguntó: “¿Se pondría del lado de Peña Nieto?

AMLO reiteró: Sí, si la causa lo demandara, fácil, ahí estaría del lado de Peña Nieto y de quien fuese para defender al pueblo, para defender a los migrantes y para defender la soberanía del pueblo”.

Y como los ciudadanos tenemos derecho a especular, especulamos.

¿Propuso AMLO un pacto —otro pacto— a Peña Nieto? ¿Qué daría cada cual a cambio? ¿La moneda de cambio es el Estado de México?

Otro acierto fue cuando Loret cuestionó: “Están de moda los candidatos antisistema. Están ganando los candidatos antisistema en todo el mundo, es una ola. ¿Usted es el candidato antisistema en México?

AMLO: “Yo estoy contra el régimen corrupto y pienso que hace falta un cambio verdadero, una transformación. Si eso es ser antisistema, pues sí, soy antisistema.

Ana Francisca Vega repreguntó: “Oiga, y cómo se puede ser antisistema siendo parte, digamos, recibiendo por ejemplo financiamiento público, estado en la vida pública desde hace muchísimos años. ¿Se puede?”

AMLO: Sí, porque el objetivo nuestro es transformar, no los cargos… hace falta un verdadero cambio… y este régimen está podrido y mientras dure este régimen; mientras se mantenga peor nos va a ir desgraciadamente”.

Una perla. AMLO es parte del “régimen podrido”. Y hace lo mismo que Chávez y Maduro en Venezuela, que Evo en Bolivia y Castro en Cuba.

Pero la joya fueron las preguntas sobre Cuba y la dictadura de Castro.

Quedó claro; el dictador Castro es alter ego de AMLO. Es decir, López Obrador aspira a ser el Castro mexicano y convertir a México en remedo de Cuba.

Al tiempo.