Articulista invitado

TLCAN II, integración productiva y política de competitividad

Dado que la globalización de los mercados es un hecho, la estrategia no es revertir, sino mejorar los procesos de apertura y, en su caso, con nuevos enfoques complementarios aminorar los efectos negativos y de los perdedores.


La globalización de los mercados: el financiero, el de bienes con el comercio, el de información, el laboral y aún en la producción con la fábrica global, son un hecho real y hay que reconocer que en ese proceso ha habido ganadores y perdedores. En este contexto, han surgido voces y críticas antiglobalización que se han polarizado en el mundo, tanto en la academia como en la política: en Estados Unidos (Trump) y en Gran Bretaña (brexit), entre otros.

•La retórica política de Donald Trump, Hillary Clinton y Bernie Sanders ha llevado a criticar el TLCAN y hablar de su revisión.

•Hay que reconocer que hay perdedores de la globalización y la apertura al libre comercio, pero dado que la globalización de los mercados es un hecho, la estrategia no es revertir, sino mejorar los procesos de apertura y, en su caso, con nuevos enfoques y políticas complementarias aminorar los efectos negativos y de los perdedores.

•Así hay que transitar de la integración comercial del TLCAN a la integración productiva con el TLCAN II, que permita elevar la competitividad regional de América del Norte y de cada uno los tres países, que ha venido bajando en la última década.

•La respuesta no es revisar el TLCAN, sino pasar a un TLCAN II donde se fomente la integración productiva, porque el verdadero objetivo del acuerdo es aumentar la competitividad regional y de cada país por separado, cosa que no ha sucedido. América del Norte ha perdido participación en el mercado mundial de exportaciones (Ventaja Competitiva Revelada) por 5 puntos porcentuales, al pasar de 19 por ciento en 2000 a 13.9 por ciento en 2015. Mientras que China aumentó significativamente su cuota de mercado, al pasar de 3.9 por ciento a 13.8 por ciento en el mismo periodo.

•No solo la región en su conjunto ha perdido competitividad, sino que cada país por su parte ha perdido importancia en el mercado mundial de exportación de mercancías. Estados Unidos pasó de tener una cuota de mercado de 12.1 por ciento en 2000 a 9.1 por ciento en 2015, es decir, una pérdida de 3 puntos porcentuales. Canadá por su parte pasó de 3.8 por ciento a 2.5 por ciento, una pérdida de 1.8 puntos porcentuales y México perdió 0.3 puntos porcentuales, al pasar de 2.6 por ciento a 2.3 por ciento.

•No solo en el mercado mundial China ha mostrado su liderazgo, sino que dentro del mercado de Estados Unidos se ha convertido en el primer exportador de mercancías hacia este país, desplazando a Canadá y a México.

•Por otra parte, el candidato Donald Trump denuncia que el TLCAN es el culpable de los problemas de desempleo en Estados Unidos; que México ha obtenido todos los beneficios del acuerdo comercial y que sería necesario revisarlo.

•Esto es claramente falso, si se revisan los datos, China es el verdadero adversario. El déficit comercial de Estados Unidos con China es de 367 mil millones de dólares —seis veces mayor que el que tiene con México— y únicamente tiene 4 por ciento de insumos importados de ese país.

•El déficit comercial de Estados Unidos con México es de 61 mil millones de dólares, pero 40 por ciento de los insumos de las exportaciones mexicanas son provenientes de Estados Unidos. Además de los 6 millones de empleos que en Estados Unidos dependen de las exportaciones a México. Con Canadá, Estados Unidos tiene un déficit de 16 mil millones de dólares y además de sus exportaciones, los insumos estadunidenses representan 25 por ciento.

•El TLCAN no ha logrado mejorar la competitividad de la región, porque el enfoque no debe ser únicamente comercial, sino de integración productiva a través de clusters regionales, como el automotriz, energético, logístico y agroalimentario, entre otros; dar prioridad a la fábrica regional respecto a global con un enfoque no de suma cero, sino de suma positiva.

•El TLCAN ha sido benéfico para el país porque ha aumentado tanto el comercio como la inversión; sin embargo, enfrenta tres limitantes principales: El Modelo Exportador se ha quedado en uno de ensamble con bajo valor agregado (la integración nacional en el valor agregado es menos de 40 por ciento); se ha generado un proceso de desindustrialización producto de que la industria dejó de ser motor del crecimiento y pasó de 21 por ciento del PIB a 17 por ciento; el TLCAN, necesario para la integración comercial, no ha sido suficiente para elevar la competitividad regional y del país.

•El problema fue confundir los tratados de libre comercio, que son los boletos de entrada a la competencia, con una estrategia que permitiría enfrentar con éxito la hipercompetencia global.

•Para ello se requiere de una Estrategia y Política de Competitividad Industrial y Sistémica que retome la industria como motor del crecimiento e impulse los Cuatro Pilares de la Reindustrialización: 1) Pivote Exportador con más valor agregado. 2) Sustitución competitiva de importaciones para integrar la cadena productiva. 3) Pivote Endógeno: Construcción e infraestructura, como motor interno de crecimiento. 4) Mentefactura o manufactura digital: Para avanzar a la Era del Conocimiento y la Cuarta Revolución Industrial.

•Al mismo tiempo se deben elevar las capacidades competitivas en cada uno de los niveles de la competitividad sistémica: Micro, Meso, Macroeconómico, Internacional, Institucional y Político- Social.

•Así se logrará un entorno más adecuado para el desarrollo de las empresas, que son las que finalmente enfrentan la hipercompetencia global y los jugadores que van a la cancha y no le hemos dado la prioridad necesaria.

•Los clusters permiten también que las Pyme —cuyo problema no es su tamaño, sino que trabajan aisladas— se integren a la cadena global de valor, generando las economías de aglomeración por la asociatividad de los clusters.

•Los precios macro deben ser competitivos: el tipo de cambio real; las tasas de interés e impositivas.

•Finalmente, el estado de derecho y un gobierno competitivo son necesarios para elevar la competitividad sistémica.

*Nota ejecutiva sobre la presentación del doctor Villarreal en la Reunión Anual de Industriales (RAI) 2016, Concamin.