Opinión

Tlcan y el Plan B

Las mesas de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte -TLCAN- continúan en la Ciudad de México con representantes de los tres países; sin embargo, las constantes amenazas de Donald Trump sobre la salida de EU no han cesado y han propiciado que el gobierno mexicano haya comenzado a construir escenarios bajo esta posible situación.

Pero en realidad ¿cómo afectaría a México la salida del tratado comercial más importante que tiene con sus vecinos del norte?

De terminar el tratado, México tendría que regirse por la normativa de la Organización Mundial de Comercio, como todos los países que no están unidos por un tratado de libre comercio. México podría imponer un arancel de hasta 30% a productos manufacturados en Estados Unidos, mientras que los estadounidenses sólo podrían ponerlo de 3.5%. Por lo que el comercio con EU y Canadá no se terminarían ni volveríamos a una economía cerrada como la de los 70´s, simplemente, se modificarían los aranceles y estos no afectarían tanto a México.

El gobierno mexicano ya aceptó que trabaja de forma paralela un plan B, en el caso que Estados Unidos deje las mesas de renegociación. Afirmó, Idelfonso Guajardo Secretario de Economía "No podemos ser irresponsables y no tener un plan alternativo. Al mismo tiempo que tenemos una visión constructiva [de] que queremos llevar esta negociación a buen puerto… [México] no puede quedarse paralizado, esperando simplemente que esto llegue a su recta final".

El Plan B, va en tres vías: el acceso al mercado de ambos países, la diversificación de socios comerciales y la certidumbre a las inversiones extranjeras en territorio nacional.

Los tratos que se tienen con socios estadounidenses, deben continuar, adecuándose a las nuevas reglas de comercio, se debe ampliar la cartera de socios comerciales en el mundo, continuar con las negociaciones con la Unión Europea, con Inglaterra; también buscar socios al sur, como Brasil o con los países que conforman el BRIC y el acuerdo Transpacífico, que EU ya abandonó pero que continúa en pie con socios importantes.

Como gobierno, México tendría que asegurar a los inversionistas que al hacer tratos en territorio nacional estarán bien resguardados legalmente, aun sin un tratado comercial que lo defina, y que la Organización Mundial de Comercio los regulará.

Sin embargo, también debe haber una estrategia hacia adentro, impulsar a la industria nacional, las micro pequeña y mediana empresas que es la que más empleo produce y subir el salario mínimo para promover el consumo interno.

Eso tiene que ver con replantear la estrategia de desarrollo en las regiones con un presupuesto para 2018, orientado a la inversión en infraestructura, que detone el desarrollo y un programa de impulso al turismo, para aprovechar ese sector de la economía que tiene un potencial importante por explotar.

De no tener coincidencias con nuestros aún socios, deberá implementar el Plan B y buscar nuevos horizontes y formas de incentivar el comercio, siempre en pro de mejorar los servicios y productos para los connacionales.