Opinión

La reforma política

Las reglas del juego  han cambiado, por fin se ha dado la reforma política de la cual se esperaba mucho más, que estableciera modificaciones de fondo, pero se ha quedado corta y con modificaciones que no son trascendentes para la vida política mexicana.
Como ya lo habíamos comentado en entregas anteriores, la reforma establece la desaparición del Instituto Federal Electoral para dar paso al Instituto Nacional de Elecciones, el cual tendría más facultades y obligaciones, como la de organizar las elecciones federales y locales, a través de los institutos locales que actuaran como una especie de delegaciones del INE, sustituyendo a los institutos electorales locales, y con ello la evitar que los congresos locales y los gobernadores pudieran influir en la toma de decisiones.
Otro aspecto relevante de la reforma es el correspondiente al tema de la reelección de legisladores, senadores por un periodo y diputados por cuatro. Mucho se ha hablado, que si es benéfico por la profesionalización del legislador, que no habrá una curva de aprendizaje y se privilegiará la carrera parlamentaria; que el ciudadano tendrá en su poder la decisión de premiar o castigar a su representante al votar o no por él.
No sólo la reelección es para legisladores, también los presidentes municipales tendrán la oportunidad de poder convencer nuevamente a los electores sobre el trabajo realizado en los tres años que comúnmente gobiernan.
El Poder Ejecutivo podrá establecer un gobierno de coalición con partidos políticos, quienes pudieron o no haber estado apoyando en campañas al partido en el gobierno. Un tema de una democracia moderna, la cual es novedad en nuestro país, ya que lo que ha existido son  acuerdos  externos y coyunturales como el Pacto por México, pero que no que se encuentran establecidos en la constitución.
El margen de votación que deberá conseguir un partido político se incrementa del 2% al 3% lo que obliga a los partidos políticos pequeños a esforzarse por conseguir mayores frutos por sus pobres campañas políticas, las cuales se caracterizan por aliarse con alguno de los tres principales partidos políticos lo cual se convertirá en necesario si quieren alcanzar el umbral que establece la reforma.
Siguen pendientes temas fundamentales como la segunda vuelta electoral, la cual otorgaría  mayor legitimidad al gobernante en turno. Tendrán que esperar la consulta ciudadana, el referendum y la revocación de mandato que son herramientas de una democracia participativa a la cual sólo conocemos en textos, ya que la partidocracia en México sigue acaparando la representación política.