Opinión

El nuevo banco de las BRICS

La idea de la Banca de Desarrollo no es nueva, comenzó en 1944 con la creación del Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) con el propósito de apoyar a la recuperación de los países afectados por la Segunda Guerra Mundial. Con el paso de los años la presencia de estos dos organismos internacionales ha aumentado así como su influencia en las políticas económicas de los 188 países asociados.

La semana pasada el bloque económico de las BRICS, sigla formada por el nombre de los países Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica que integran el bloque. Naciones que representan el 20% de la economía global, 40% de la población mundial, inmensos recursos naturales y un Producto Interno Bruto constante y a la alza, se reunieron en Brasil para la Sexta Cumbre, donde establecieron las bases para la creación del Banco de Desarrollo y Fondo de Reserva de las BRICS.

La fundación de este organismo internacional tiene como objetivo equilibrar la influencia de las instituciones crediticias con sede en Occidente y de la moneda estadounidense, además de financiar proyectos de infraestructura e impulso al crecimiento económico.

La acción es directa de oposición a los organismos preponderantes como el BM y el FMI, que son manejados sobre todo por Estados Unidos y Europa, dejando de lado a países importantes como los que integran las BRICS.

El Fondo de Reserva contará inicialmente con 100 mil millones de dólares, cifra que representa la décima parte con lo que cuenta el BM, un billón de dólares para préstamos. El banco se caracterizará por una distribución equitativa de las participaciones del capital y la gestión de derechos.

Según el ministro ruso de Hacienda, Anton Siluánov, el Banco aceptará la entrada en sus filas de nuevos miembros pertenecientes a la ONU, si bien la participación del BRICS nunca será menor de un 55%.

El banco podría empezar a operar ya el próximo año si todos los participantes logran ratificar a tiempo los documentos necesarios y proporcionar los fondos necesarios.

En lo que a México corresponde, ni se inmuta, pareciera que las reformas estructurales las cuales han tenido al país en vilo desde hace año y medio y no ha mostrado una política internacional definida. La continuación de colaboración con EU no lo deja aliarse o pertenecer a bloques o alianzas diferentes a los intereses de nuestros vecinos del norte. Pareciera que la ventaja de nuestra frontera con EU no siempre es benéfica. La opción de no depender ahí se encuentra, sólo falta que se decidan.