Opinión

Mente sana en cuerpo sano

Terminaron los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, que destacaron por su espíritu deportivo, la diversidad cultural y la fuerza y coraje que demostraron la mayoría de los atletas por llegar a ser los mejores en sus disciplinas.

El papel de México con base a los resultados obtenidos fue aceptable, si tomamos en cuenta las medallas obtenidas en las últimas justas olímpicas; en Londres 2012 se obtuvieron 7 medallas, 1 de oro, 3 de plata y 3 de bronce; en Beijing 2008, 3 medallas, 1 de oro y 2 de bronce; en Atenas 2004, 4 medallas, 3 de plata y 1 de bronce; Sídney 2000, 6 medallas, 1 de oro, 2 de plata y 3 de bronce; y en Atlanta 1996, 1 medalla de bronce.

Como podemos ver los resultados de las últimas 5 justas olímpicas no hacen diferencia con las 5 medallas obtenidas en Río, que fueron 3 de plata y 2 de bronce, nuestra realidad en el ámbito deportivo, incluido el futbol es lo que hemos enfrentado prácticamente durante cada cuatro años desde el siglo pasado.

Las críticas hechas a Alfredo Castillo titular del Consejo Nacional del Deporte (Conade); por su labor al frente de esta Institución dedicada a apoyar a los deportistas de alto rendimiento se deben extender a otra serie de factores externos e intereses económicos que prevalecen en nuestro país en el ámbito del deporte profesional, incluido la permanencia por varias décadas de personajes en el Comité Olímpico Mexicano.

Como dice Alejandro Hope "Sólo cuatro tipos de naciones obtienen muchas medallas en los Juegos Olímpicos: 1) los países desarrollados, 2) los países regimentados y con tendencias totalitarias, 3) los países sedes, y 4) los países altamente especializados en una disciplina con muchas preseas en juego. Por desgracias, México no es lo primero y por fortuna, no es lo segundo. Ser lo tercero deja un legado económico y social lamentable (pregúntenle a los brasileños) y lo cuarto equivale a sacarse el Melate".

Es lamentable que la clase política en México no sólo cuestiona los magros resultados en lo general de estos juegos olímpicos, sino que además se trate de "colgar" literalmente de las medallas obtenidas por los deportistas mexicanos. Vamos a ver qué hacen ahora los diputados y senadores que han solapado lo que hoy sucede con la falta de inversión en infraestructura deportiva en todo el país.

El gobierno federal debe instrumentar una política pública integral, en materia de formación física y cultural, no sólo enfocada al alto rendimiento, sino desde el nivel de primaria, lo que además contribuirá a disminuir la obesidad infantil que es un problema de salud pública que debe atenderse de manera oportuna y prioritaria en todo el país.

El deporte olímpico o de alto rendimiento debería de estar a cargo de las universidades públicas y/o privadas, con la asesoría del ejército mexicano. Los modelos a seguir son EU, China, Rusia y GB.