Opinión

Las dudas del acuerdo transpacífico

El 5 de octubre se concretó la firma del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés), en el que México será integrante junto con otras 11 naciones, entre ellas Estados Unidos, Japón, Australia, Brunei, Canadá, Chile, Malasia, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam.

Se acordó un nuevo marco arancelario que afecta a varias industrias, como la farmacéutica, la automovilística o la textil, y que establece algunas de las normas laborales y regulaciones del medio ambiente más ambiciosas.

Se trata del acuerdo regional más amplio de la historia y conglomera al 40% de la economía de bienes mundial. El TPP representa el pacto más importante desde 1993, cuando Estados Unidos, Canadá y México firmaron el Tratado Norteamericano de Libre Comercio. Brunei, Chile, Nueva Zelanda y Singapur empezaron a negociar a comienzos de este siglo y en 2008 se unió Estados Unidos. Las ganancias netas están estimadas en 295 billones de dólares al año.

México entró a las negociaciones en 2012 por invitación de nuestro país vecino. El ambicioso acuerdo no sólo se trata de cuestiones de comercio y economía, también es muestra del poderío estadounidense en la región y sobre todo de controlar la economía global y no dejarlo en manos de naciones emergentes como China. Obama declaró que cuando el 95% de los posibles consumidores de Estados Unidos, viven en el extranjero, "no tiene sentido que China escriba las reglas comerciales". También se deja de lado a países de Europa Occidental y economías emergentes como India y Rusia, que su postura no sería tan dócil como las otras 11 naciones que lo componen.

El TPP ha sido fuertemente criticado por varias asociaciones como Médicos Sin Fronteras, Sindicatos, Organizaciones Civiles e intelectuales. La primera es el secretismo con el que se ha manejado desde sus orígenes hace 5 años, solamente funcionarios de muy alto nivel han tenido acceso a los documentos; segundo, documentos filtrados sugieren que las grandes industrias y las empresas multinacionales, incluidas las grandes farmacéuticas que operan en América del Norte, América del Sur y Asia, podrían ampliar las licencias para fabricar medicamentos y esto generaría la disminución de los genéricos, afectando sobre todo a las personas de menos recursos.

EL TPP entrará en vigor una vez que las 12 naciones lo hayan ratificado en sus congresos, para el caso de México tendrá que ser el presidente Peña Nieto, quien envié la iniciativa al Senado y éste lo avale. Por lo mientras tendremos que esperar a su divulgación y ver cuál será el costo y beneficio de la firma del tratado comercial.