Opinión

El destino de España

En estos últimos meses hemos dado seguimiento al proceso electoral español que ha tenido importantes cambios, la crisis que atraviesan los partidos políticos que se ha visto reflejada en las urnas, que hoy tienen a España en vilo, ya que no hay mayoría de un solo partido para conformar el próximo gobierno.

Por un lado, continúa la negativa de Mariano Rajoy de presentarse a la ceremonia de investidura, ya que no cuenta con los votos necesarios, un acto coherente, pero tampoco deja la candidatura ni el liderazgo del Partido Popular (PP).

Por otro lado Pedro Sánchez, Secretario General del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), continúa con la disyuntiva entre hacer gobierno con otros partidos de corte socialista como Podemos e Izquierda Unida (IU) o mantener el establishment con el PP y con ello traicionar a sus votantes.

Las diferentes combinaciones entre partidos políticos, no dan una clara mayoría para que una corriente se pueda presentar con una candidatura fuerte y legítima, por lo que los acuerdos y consensos serán necesarios para lograr que España pueda salir adelante, más ahora con un escenario de deuda y falta de empleos.

En entrevista el ex presidente Felipe González, opinó sobre el panorama político español, donde expresó: "Ni el PP ni el PSOE deberían impedir que el otro gobierne" y con ello demostrando su desprecio hacia los nuevos actores políticos como Podemos e IU como lo manifiesta: "Los dirigentes de Podemos —respeto a sus votantes— quieren liquidar, no reformar, el marco democrático de convivencia y, de paso, a los socialistas". "Podemos actúa desde posiciones parecidas a las de sus aliados en Venezuela, pero lo ocultan de manera oportunista. Son puro leninismo 3.0". "A mí no me gustan los Gobiernos anti lo que sea, aunque los he sufrido. Para las reformas que España necesita hay que contar con el PP".

Por el bien de España, confiamos en que rápidamente se generen los consensos necesarios para construir un Gobierno que sea legítimo y cercano a los ciudadanos.

¿Podrán el sistema de partidos y el régimen democrático español salir airosos de este proceso? ¿O será necesaria una nueva transición política después del Pacto de la Moncloa? Ambos escenarios son el reto de España y su clase política.