Opinión

¿Y después del pacto?

En el inicio de la administración del presidente Enrique Peña Nieto, los principales partidos políticos firmaron el Pacto por México, en el que se comprometían a aprobar en el Congreso de la Unión, un paquete denominado de reformas estructurales que beneficiarían a los mexicanos.

Veinte meses después han sido aprobadas dichas reformas en los sectores telecomunicaciones y hacendario, no sin antes pasar por una reforma política y la joya de la corona, la polémica  reforma energética.

Con la promulgación de esta última y ante la presencia de los partidos y la clase política nacional, el presidente Peña enterró el Pacto por México, abriendo paso al proceso de reposicionamiento de su gobierno, como el promotor de los cambios que el país necesita. A partir de ahora los logros serán patrimonio exclusivo del priismo.

El partido en el gobierno logró su objetivo de aprobar estos cambios constitucionales, lo que hoy le permitirá promocionarse como la opción política que logró a través del consenso con sus adversarios de izquierda y de derecha darle al país un futuro promisorio, y bajo esta expectativa construir la estrategia de posicionamiento electoral, para lograr mayoría en el Congreso en la elección del 2015.

El PAN presume que las reformas fueron posibles gracias a su colaboración por el bien de México, presentándose como una oposición responsable; sin embargo, no podrá vender a los electores su colaboracionismo, pues en doce años de gobierno nada aportaron al desarrollo del país.

El partido de la Revolución Democrática, fue el que más arriesgó, pues apoyó la reforma hacendaria afectando la economía de los empresarios y trabajadores mexicanos, lo que sin duda lo pone en una situación de mayor vulnerabilidad frente a los electores, quienes al elegir representantes tienen muy en cuenta el dinero disponible en sus bolsillos.

Hoy los partidos políticos deben darle vuelta a la hoja, las reformas ya son un hecho, a menos que los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación consideren a la reforma energética como un asunto trascendente y prospere la Consulta Ciudadana. Por eso la oposición ha iniciado su propia estrategia de posicionamiento con la consulta popular. El PRD y Morena con el tema energético y el PAN con el incremento al salario mínimo.

El 2015 está a la vuelta de la esquina y la sorpresa sería que el PRI lograra mantener la mayoría en la cámara de diputados, lo cual no sería nada ilógico si los nuevos partidos, con excepción de Morena lograran curules y se alían al PRI en el congreso.