Opinión

La cumbre de Obama y Latinoamérica

El fin de semana pasado se llevó a cabo la VII Cumbre de las Américas en Panamá, donde por vez primera se reunieron los 35 Jefes de Estado de América, para tratar temas de agenda como educación de calidad, gobernabilidad y cambio climático; sin embargo, no fueron estos los temas principales. 

En una reunión donde después de seis décadas se iban a ver frente a frente los presidentes de Estados Unidos y Cuba y esta nueva era diplomática que busca aligerar los problemas de la isla, así como buscar un fin al bloqueo impuesto por EEUU desde los años 50, sería uno de los puntos más esperados. 

Otra gran expectativa era la relación de Estados Unidos con el gobierno de Venezuela que la administración de Barack Obama la ha catalogado como una “amenaza de seguridad nacional”. 

El discurso por parte de Obama a tratar el asunto con Cuba fue lo que se esperaba, quitar presión a la tensa relación que han vivido estas dos naciones, y declaró “La Guerra Fría acabó hace mucho tiempo, y no me interesa continuar en batallas que empezaron antes de que yo naciera” Sin embargo, a pesar de la intención del presidente norteamericano, la decisión está aún en manos del Congreso de los Estados Unidos, que tiene un fuerte contrapeso por los republicanos y demócratas anticastristas.

Por su parte el líder cubano, Raúl Castro en su primera participación en la Cumbre de las Américas, -ya que era excluido- calificó a Obama como un “hombre honesto” y hasta cierto punto lo defendió “Le pido disculpas al presidente Obama porque él no tiene la culpa de lo que hicieron los otros presidentes”. 

La presencia de Obama en la Cumbre es para rescatar el papel protagónico de EU en Latinoamérica y preparar el escenario de la próxima elección presidencial en EEUU en 2016 ya que un número importante de latinos votarán. Mientras que los republicanos están más preocupados por la política en Medio Oriente y especial la relación con Israel. 

En cuanto al problema diplomático entre EEUU y Venezuela, el apoyo del “bloque diplomático” de los países suramericanos Argentina, Ecuador, Brasil y Bolivia surtió efectos positivos, ya que Obama y Maduro tuvieron un encuentro privado. El Jefe de Estado venezolano declaró “le extiendo la mano al presidente Obama para que hablemos y resolvamos los asuntos que tengamos que resolver entre los Estados Unidos de Norteamérica y Venezuela, en paz y sin intervención en los asuntos internos de nadie” así como “nosotros no somos antiestadounidenses, somos antiimperialistas”. 

Por cierto ¿Alguien podría decirnos cuál fue el papel del presidente de México Enrique Peña Nieto, aparte de tomarse selfies y promover sus reformas?

Con esto se refrenda que México ya no es un referente para Latinoamérica, ni en lo económico pues la economía brasileña ha rebasado los niveles de crecimiento que tiene nuestro país, ni en lo político, pues hoy países como Ecuador, Argentina, Venezuela y Cuba su opinión es más respetada y escuchada.