Opinión

2015, el cambio que no llegará

Han iniciado las campañas electorales para renovar a los 500 diputados del Congreso, 300 de forma directa a través del voto –uninominales o mayoría relativa- así como 200 de manera indirecta –plurinominales o representación proporcional- las cuales no han sido atractivas para el electorado. 

Quizá lo que sea trascendente es en algunos estados donde se eligen nueve gobernadores y en el Distrito Federal que se renuevan las delegaciones. De ahí en fuera las campañas han dejado mucho que desear. 

Campañas que incluso han sido viralizadas en las redes sociales por rayar en lo ridículo, candidatos que transforman canciones famosas en jingles electorales, como el caso del candidato a diputado por Cosamaloapan, Tarek Abdala quien utilizó la canción Happy para promover su candidatura https://youtu.be/3_wAlJEEPqo.  O el caso de Diego Leyva candidato por el PAN a diputado federal quien elaboró su jingle con una canción “tribalera” https://youtu.be/iW-YKk5aYbY. El caso de Raúl García Ruiz quien modificó la canción “serrucho” para promover su candidatura en Ciudad Juárez. https://youtu.be/roktNFugK8o. 

Estos y más ejemplos que podemos encontrar en la red son los que han perdido el debate central de la política y lo que lleva a perder el interés de los ciudadanos en salir a votar el próximo 7 de junio. 

A esto le sumamos las típicas campañas negras como los viajes de la familia de Gustavo Madero, la colección de relojes de César Camacho, las multas al partido verde que prefiera pagarlas a modificar su campaña. Todo esto refleja la estrategia de los partidos políticos, asegurar su voto duro. 

El mapa electoral se modificará muy poco, las contiendas para elegir gobernador serán prácticamente entre PRI y PAN, salvo Campeche, Guerrero y las delegaciones del DF, que serán peleadas por el PRD y eventualmente Morena. Y los partidos pequeños luchando por obtener su registro, Morena luchará por desbancar al PRD, el tercer lugar en las preferencias.

El 7 de junio la selección mexicana jugará contra Brasil, si bien será por la noche, millones de mexicanos preferirán preparar la botana y las bebidas que estar monitoreando los conteos rápidos que mostrarán las gubernaturas, las delegaciones y la composición de la Cámara de Diputados. Triste el papel de los ciudadanos, pero más triste es la clase política que tenemos. 

Tendremos que esperar a la elección de 2018 para saber sí el país cambia o hay más de lo mismo. Porque en México no pasa nada hasta que pasa algo.