Opinión

Reformas y elecciones

Al comienzo de la administración federal encabezada por Enrique Peña Nieto se tenía alta expectativa en cuanto a lo que podría hacer una vez instalado en el despacho presidencial, y es que el regreso del PRI al gobierno denotaba en un principio el castigo de la sociedad mexicana al Partido Acción Nacional y el 2012 lo demostró en las urnas regresando al poder al expartidazo quien nunca perdió fuerza, ya que en los estados predominaba y en 12 años de poder los panistas no pudieron disminuir la influencia del tricolor y ser ellos quienes tuvieran mayor presencia en las gubernaturas.
Con la puesta en marcha del Pacto por México comenzaba la administración federal, donde los dirigentes de las tres principales fuerzas políticas acordaban las reformas girando instrucciones a sus diputados y senadores. Burocratizando las decisiones políticas y facilitando las reformas.
Con el Pacto por México, el PRI pudo aprobar sin muchas trabas las reformas educativas y de telecomunicaciones bajo el lema de calidad y competencia respectivamente, con una líder sindical encarcelada y con el aval de la sociedad las reformas comenzaron a promulgarse, mientras el PAN y el PRD aprovecharon la buena disposición del Revolucionario Institucional para negociar a cambio una reforma política que beneficiaría a la oposición para las elecciones del 2015.
Le tocó el turno a la reforma fiscal, la cual afectaba principalmente a la clase media y encontraron en el PRD al candidato ideal para poder conseguir los votos suficientes, mientras el PAN se mostraba reacio a cooperar con dicha iniciativa. La reforma se aprobó con modificaciones y el PRD ingenuamente pensó que su participación sería bien pagada en la reforma política.
El punto más álgido para la administración peñista vino con la aprobación de la reforma energética en la que el PRI, encontró el apoyo de Acción Nacional, ninguneando al PRD quien sólo amenazó con su salida del pacto por México.
Con estos antecedentes, de haber defraudado la confianza de ambos partidos en distintas reformas, el PRI presentó una reforma política intrascendente para los anhelos de la oposición y que sólo retoma temas como la reelección de legisladores y alcaldes como importantes, mientras los demás son cambios administrativos, dejando de lado la voluntad ciudadana y empoderando a los consejeros quienes son propuestos por los mismos partidos políticos.
Ahora está por verse cómo se discuten y aprueban las leyes secundarias en las que parece que los partidos tratarán de reforzar sus posturas para tener banderas para las elecciones del 2015. Sin embargo, lo que queda claro para el PRI es la máxima de Anthony Downs "Los partidos desarrollan políticas para ganar elecciones".