Opinión

Nuevos partidos, mismo sistema

Con la promulgación de la reforma política por parte del presidente Enrique Peña Nieto, no sólo habrá cambios de autoridades electorales, como es la sustitución del Instituto Federal Electoral (IFE) por el Instituto Nacional de Elecciones (INE), el cual se encargará de la organización tanto de elecciones federales como locales y la supresión de los Tribunales Electorales Locales, sino también nuevos partidos entrarán a la escena política nacional.

Tres agrupaciones políticas nacionales solicitaron su registro oficial ante el todavía IFE, la más popular es el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena); seguida del Partido Encuentro Social (PES) y el Partido Humanista (PH).

Las tres organizaciones realizaron, de acuerdo a los términos legales, las asambleas estatales o distritales necesarias, destacando el esfuerzo de Morena que superó por mucho el número de afiliados y de asambleas estatales que marca la ley para obtener su registro.

Morena reunió 630 mil simpatizantes, cuando estaban obligados a reunir por lo menos a 219 mil a lo largo del país. Mientras que el PES y el PH 320 y 250 mil afiliados respectivamente.

Una vez que estos datos sean validados tendrán que rendir cuentas sobre los recursos utilizados el último año y será la Unidad de Fiscalización del IFE quien realice la auditoria y emitirá un informe que será requisito para que la Comisión Examinadora del IFE determine el registro oficial.

A finales de mayo será cuando conozcamos qué nuevos partidos políticos entrarán en la disputa de 2015 en la que además estarán en juego nueve gubernaturas.

Para algunos, las prerrogativas de ley entregadas por el IFE son una motivación, ya que los presupuestos para los partidos son millonarios, pues al obtener su registro oficial a partir de agosto, podrían acceder a una bolsa de 186 millones para este año, en el que no hay elecciones.

La siguiente reforma electoral deberá hacer una revisión a los procedimientos de registro de un partido y la pérdida del mismo, ya que la manutención no es poca cosa, millones de pesos de nuestros impuestos son los que mantienen en operación a las burocracias partidistas que usufructúan el dinero público convirtiendo las prerrogativas en botines políticos.

En México el contexto sociopolítico impide que el sistema partidista sea como en Estados Unidos, donde el financiamiento de los partidos proviene del sector privado, en nuestro país la presencia del crimen organizado y los poderosos grupos de interés económico verían en un partido político el instrumento ideal no sólo para el lavado de dinero sino para lograr influir en las decisiones de estado. Entonces debemos revisar los métodos de financiamiento para racionalizar los recursos destinados al mantenimiento de los partidos, quienes de por sí no cuentan con la aceptación y credibilidad ciudadana cuando paradójicamente la representan.