Opinión

El Instituto Nacional de Elecciones

Uno de los acuerdos cupulares establecidos en el Pacto por México por los dirigentes de los principales partidos políticos fue una reforma política-electoral, la cual ha causado manifestaciones en contra por los alcances que pudiera tener en la vida política del país y en los procesos electorales.

La propuesta que promueven los líderes de Acción Nacional y de la Revolución Democrática es la creación del Instituto Nacional de Elecciones, un organismo público y autónomo que sería el encargado de organizar las elecciones federales y locales en las 32 entidades federativas y con ello desplazar al Instituto Federal Electoral de dichas funciones, así como la supresión de los institutos locales electorales. Dentro de la propuesta se encuentra también la desaparición de los tribunales electorales locales.

A simple vista la propuesta parece atractiva porque ahora que las elecciones son concurrentes,  se elegirían Presidente de la República, Senadores, Diputados Federales, Gobernadores, Diputados Locales y Presidentes Municipales. Con esta propuesta sería una sola institución la encargada de organizar todas las elecciones, con ello se reducirían los gastos, burocracia y sobre todo disminuir el hartazgo ciudadano por las campañas políticas.

La justificación que encuentran los dirigentes políticos es precisamente el ahorro que se tendrían por efectuar las elecciones de ésta manera; sin embargo, la verdadera razón como siempre es política y ahora que han mostrado su efectividad electoral las coaliciones de izquierda-derecha  esta propuesta es más atractiva para la oposición al gobierno federal y es que a decir de Zambrano los gobernadores han cooptado los institutos electorales y con ello controlan las elecciones estatales.

 

Con la supresión de un instituto como el IFE y la creación de uno parecido, ¿se va a generar en la ciudadanía credibilidad? De acuerdo a la Encuesta  Nacional de Cultura Política y Prácticas Ciudadanas, en la escala del uno al diez los ciudadanos confían en el IFE un siete, siendo de las instituciones públicas mejor valoradas.

Lo cierto es que la propuesta está enfocada a quitar poder a los gobernadores en los procesos electorales de sus entidades, y es que los gobernadores priistas son mayoría, hecho que ha puesto a la dirigencia del PRI a la defensiva. Ante esta resistencia, los otros participantes del Pacto por México han encontrado en la reforma electoral la moneda de cambio y es que no cederán en las reformas hacendaria y energética si el PRI no acepta esta propuesta electoral.