Opinión

España más de lo mismo 

En un sondeo realizado con los militantes del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), estos decidieron que no estaban en favor de un nuevo gobierno de derecha encabezado por Rajoy; sin embargo, sus dirigentes anunciaron la decisión de abstenerse en la votación por la investidura presidencial y con esto facilitar un nuevo mandato para el PP y Rajoy, ya que debido a las reglas electorales del país europeo, el nombramiento del ejecutivo debe ser ratificado por la mayoría simple de los diputados de la Cámara Baja.

Con esta decisión se evita que en España se libraran por tercera vez en menos de un año, elecciones para elegir a un Jefe de Gobierno. La primera vez con un resultado cerrado quedó en manos de los socialistas la posibilidad de conformar un gobierno de izquierda junto con otros partidos como Podemos; sin embargo, al no poder negociar entre las mismas fuerzas de izquierda a pesar de la confianza que los electores les brindaron en los primeros resultados, los socialistas se aventuraron a unas segundas elecciones. En esta ocasión los españoles no los respaldaron y optaron en su mayoría por un gobierno de derecha. La clase dirigente del partido optó por lo segundo.

Pedro Sánchez en su momento, líder de los socialistas, mantuvo la posición de no respaldar un gobierno del PP, ni abstenerse para facilitarle el paso a la Jefatura de Gobierno a Rajoy. Así fue como lo propuso al interior del partido; sin embargo, no fue respaldado por la clase política de su partido.

Así que el PSOE puso fin a este "ir y venir" que generó incertidumbre y el partido apoyó la tesis de que abstenerse era lo mejor y con ello permitir la llegada de Rajoy.

Las consecuencias para el PSOE en unas terceras elecciones parecían catastróficas, ya que podrían perder más diputados de los que tiene, desgastar a sus militantes y simpatizantes, cargar con el costo político de 3 elecciones, y por su puesto ver disminuida su votación. Por lo menos ese era el escenario que justificó la abstención en la votación y lo que permitirá un nuevo gobierno del PP.

España puede ser un "termómetro político" para lo que suceda en Europa, los ciudadanos europeos, al parecer ya no están confiando en gobiernos de izquierda; sin embargo, no hay que perder de vista el empoderamiento que han alcanzado países como Alemania y Rusia en el escenario internacional.

Lo mismo se percibe en América Latina, los gobiernos elegidos en los últimos años son aquellos que siguen la línea del mercado en lugar del bienestar social. ¿Será que éste camino es inevitable? La pregunta es, ¿si el modelo de democracia liberal y el capitalismo son insuficientes para responder a las nuevas demandas de desarrollo de los pueblos? La respuesta está en los resultados que se obtengan de una alternancia electoral, que sólo ha permitido el cambio de partidos en el gobierno, pero no garantiza buenos gobiernos.