Opinión

Democracia sin partidos

La semana pasada la encuestadora Parametría publicó un estudio sobre la confianza ciudadana en los partidos políticos, lo cual sólo representa lo que observamos cada tres años en las urnas, hartazgo y desdén al sistema de partidos mexicano, no a la democracia.

Ocho de cada diez mexicanos dicen tener "poca" o "nada" de confianza en los partidos políticos, la cual revela que desde que se le hace esta pregunta a la población en 2002, su desconfianza se ha incrementado 17%.

En cuanto a la confianza por cada uno de los partidos la percepción es diferente, a la pregunta de ¿cuál es su opinión sobre...? Y modificando el nombre de los diferentes partidos políticos. El único partido que salió con saldo positivo fue Acción Nacional con un 20%; el que le sigue es Morena con un -5 %, en opinión efectiva; el Partido Verde y Movimiento Ciudadano con -8 %; el Partido Encuentro Social, -10 %; el Revolucionario Institucional tiene -12 %; el Partido de la Revolución Democrática, -14 %; y Nueva Alianza con -21 %.

El 82% de los entrevistados señala que le parecen demasiados partidos políticos, a pesar que sólo el 25% sabe cuantos hay.

Con este breve estudio sólo nos damos cuenta de las consecuencias de los excesos de los partidos políticos, quienes una vez en el poder se olvidan de sus simpatizantes y electores.

Escándalos de corrupción, montos multimillonarios destinados a los partidos políticos, campañas políticas opulentas, promesas nunca cumplidas, acaparamiento de los espacios en medios de comunicación y sobre exposición de candidatos, la poca circulación de las élites políticas, poco impulso a los jóvenes militantes, la simulación con el uso de "juanitas" o "chapulines". Sólo son algunas de tantas causas por las cuales los ciudadanos se han alejado de los partidos.

La percepción es que en México la democracia sigue siendo formal, pero no real porque no satisface las expectativas de representación de la sociedad.

En la encuesta presentada por Mitofsky, sobre confianza en las instituciones, todas han decrecido en sus índices, sólo tres de ellas apenas rebasan la calificación 7, las universidades, la Iglesia y el Ejército. Aquí también coincide que los partidos políticos se encuentran en el último lugar.

Tal parece que los dirigentes deben entender el contexto histórico adverso a los partidos y a otras instituciones políticas que no contribuyen a una democracia representativa legítima. Hoy la comunicación digital representada por las redes sociales se ha convertido en la "nueva ágora", en la era de la comunicación global.