Opinión

Consulta popular, ¿para qué?

La Ley de Consulta Popular es un ejercicio de una democracia directa, donde cualquier organización puede llevar a cabo un proceso para la modificación o creación de una ley.

Esta semana el Instituto Nacional Electoral recibió por parte de Morena 2.7 millones de firmas, el Partido de la Revolución Democrática 4 millones, con la finalidad de echar atrás la reforma energética; el PAN entregó al instituto electoral 2.5 con el asunto de un salario digno; por su parte el dirigente priísta aseguró que su partido recolectó 6 millones de rúbricas para preguntarles a los ciudadanos si están de acuerdo con reducir el número de legisladores plurinominales.

Será la primera prueba que tenga el que enfrentar el recién creado INE, la contabilización de millones de firmas que presenten las diferentes fuerzas políticas y avalar su legitimidad.

Independientemente de las millones de rúbricas, los partidos políticos sólo tienen que rebasar los 1.6 millones que equivalen al 2% de la lista nominal para que su propuesta pueda ser evaluada y posteriormente presentada en las elecciones de 2015.

Ahora, los partidos políticos no necesitan de una consulta popular para presentar esas propuestas. Pero entonces ¿por qué los partidos deciden ir por la consulta ciudadana?

La respuesta de AMLO-PRD la podemos encontrar que ellos ya no tienen otra alternativa, es la única oportunidad de poder revertir la reforma energética, razón por la cual se lanzaron a la calle a buscar adeptos, lo que han transformado en 6.7 millones de firmas con el mismo objetivo.

Pero las demás fuerzas políticas no podían dejar sólo a la izquierda estrenar este nuevo mecanismo, por lo que el PAN se dio a la tarea de encontrar un tema que cualquier mexicano estaría de acuerdo, en elevar su ingreso económico. Sin ningún estudio serio que lo respalde y con una posible inflación por su aplicación, Acción Nacional se aventuró por el tema del salario mínimo.

El PRI hizo suya una demanda social de hace muchos años, la disminución de legisladores en ambas cámaras, aprovechando la coyuntura, se “sube sube al tren” de la consulta popular y si le resulta podría disminuir algunos de sus diputados pero sobre todo quienes resultarían más afectados serían los partidos minoritarios.

La voluntad de los ciudadanos no debería verse reflejada sólo en una consulta cada tres años, sino en la agenda de los partidos deben construir con conjunto con la ciudadanía, que para eso son electos.