Opinión

El Bronco ¿demagogia o neopopulismo?

Por fin tomó protesta como gobernador constitucional del estado de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón "el Bronco", primer gobernador independiente, es decir, sin militancia partidista, en ocupar dicho encargo en el país.

Después de una innovadora campaña política que se basó en gran parte en las redes sociales y una discursiva en contra de los políticos tradicionales y de los medios de comunicación en especial las televisoras así como la corrupción que afecta la vida social de los neoleoneses, el "Bronco" se convirtió en un "ciberpopulista", al utilizar de manera exitosa el internet y sus diferentes medios de comunicación masiva como Facebook, Twitter y otros.

Fiel a su estilo y cumpliendo con sus expectativas "el Bronco" no desaprovechó la oportunidad de tener todos los reflectores del país. Asi fue como en presencia del Secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, que acudió al evento en representación del presidente Peña Nieto, de varios gobernadores y del jefe de gobierno del DF, el gobernador de Nuevo León, manifestó. "Hemos encontrado la casa sucia, las columnas derruidas, fugas por muchas partes, cayéndose en otras y para acabarla de amolar, hipotecada.

Manifestó como inaceptable que en una entidad como Nuevo León existan más de 140 mil personas pobres, por lo que solicitó al Congreso Local que apruebe el presupuesto de egresos, ya que se comprometió a reducir la brecha entre ricos y pobres en el estado.

El "Bronco" no lleva ni una semana de gobernador y ya se le menciona como un candidato natural a la presidencia de la república; sin embargo, su mayor reto está en demostrar que es una alternativa de gobierno sin banderas partidistas e incluyente, un neopopulista, como lo plantea Roberto Follari en su libro La alternativa neopopulista que permita, "el retorno de la política respetando a los poderes establecidos". Dependiendo de sus primeros resultados como gobernador independiente, Jaime Rodríguez Calderón, demostrará que no es un demagogo más y romperá o no, el mito creado por los regímenes neoliberales de que, el neopopulismo, especialmente en América Latina, es un peligro para la democracia. Sólo así, "el Bronco" puede soñar con la silla presidencial y convertirla en pieza de museo al igual que muchos otros símbolos del presidencialismo mexicano, algo que el PAN pudo pero no quiso hacer en dos sexenios. Lo cierto es que el "fantasma del neopopulismo" ronda por Los Pinos, como lo advirtió el presidente Peña Nieto en la ONU. Tal vez en 2018, el pueblo de México le dé la razón.