Opinión

Avanza el pluripartidismo en España

El fin de semana pasado se llevaron a cabo elecciones en España para elegir a los alcaldes de los 8 mil 122 municipios del país y renovar los parlamentos en 13 comunidades autonómicas y las asambleas de Ceuta y Melilla.

El país ibérico se había caracterizado por tener un sistema bipartidista, tradicionalmente los resultados se repartían entre el Partido Popular (PP) -actualmente en el poder- y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), hoy los ciudadanos españoles rompieron con esa tradición.

Los resultados confirman a estos dos partidos como los más votados; sin embargo, ya no son los únicos en el espectro electoral español.

Con el 91.71% de los votos computados el PP obtuvo 6 millones 1.688 sufragios por 5 millones 560.675 votos para el PSOE. El abstencionismo alcanzó el 35,07 por ciento de los casi 35 millones de electores que estaban convocados a las urnas.

De momento, el PP obtiene 48 de los 129 diputados regionales en juego (24 menos que en 2011), con ese porcentaje, el PSOE es la segunda fuerza con 37 diputados. Podemos irrumpe en la Asamblea con 27 sillones y Ciudadanos se estrena con 17.

Con ese resultado provisional, en un primer escenario, el PP tendría garantizada la presidencia del gobierno regional condicionada a un pacto con Ciudadanos. La suma de los escaños de PP y Ciudadanos rebasa la mayoría absoluta con 65 asientos. La otra opción sería, un pacto entre Ángel Gabilondo (PSOE) y José Manuel López (Podemos), la cual no logra rebasar la barrera de los 65 asientos y no podría formar una alianza de izquierdas para gobernar, sin poder acabar con la hegemonía de la derecha.

Las urnas han repartido las papeletas entre cuatro: el PP, que ha cosechado un auténtico batacazo electoral; el PSOE, que se mantiene, y dos partidos emergentes -Podemos y sus marcas municipales y Ciudadanos-, que se estrenan en parlamentos y ayuntamientos con una fuerza, sobre todo el primero, sin precedentes. Los populares han sido los más votados pero su caída respecto a 2011 es espectacular: 11 puntos y casi 2,5 millones de votos perdidos. En urnas municipales éste ha sido su peor resultado desde 1991.

En México vemos como candidatos ciudadanos como el “Bronco” en Nuevo León, se posicionan como una opción real fuera de los institutos políticos tradicionales, lo que podría marcar un precedente para 2018, donde surja un candidato presidencial ciudadano. Aunque algunos dirán que una golondrina no hace verano.