Opinión

América is one 

La semana pasada el gobierno estadounidense, a través del presidente Obama decretó que se implementarán sanciones contra funcionarios venezolanos y declaró una situación de “emergencia nacional” por el riesgo extraordinario que supone la situación de ese país para la seguridad de Estados Unidos.

La declaración hizo eco en la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), quienes reaccionaron dando un espaldazo al gobierno de Nicolás Maduro a través de un comunicado, donde manifiestan su rechazo al Decreto Ejecutivo del Gobierno de los Estados Unidos de América, aprobado el 9 de marzo de 2015, por cuanto constituye una amenaza injerencista a la soberanía y al principio de no intervención en los asuntos internos de otros Estados. 

Los Estados miembros de Unasur reafirman su compromiso con la plena vigencia del Derecho Internacional, la solución pacífica de controversias y el principio de no intervención, y reiteran su llamado a que los gobiernos se abstengan de la aplicación de medidas coercitivas unilaterales que contravengan el derecho internacional. 

También hubo una reacción por parte del gobierno de Venezuela a través de la Asamblea Nacional venezolana, que aprobó una nueva ley habilitante que entrega poderes extraordinarios al presidente Nicolás Maduro para legislar unos nueve meses contra lo que el cuerpo legislativo consideró amenazas estadunidenses. 

Así también, la Asamblea dio el visto bueno por mayoría a la denominada “ley antiimperialista”, que tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre de 2015, a partir de su publicación en la Gaceta Oficial de Venezuela. 

Mientras el gobierno de EEUU reanuda actividades diplomáticas con Cuba se enemista no sólo con Venezuela, sino con toda Sudamérica, los países integrantes de la Unasur, Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela. 

Todo indica que hoy los sudamericanos han aprendido y aplican su versión de la Doctrina Monroe, “Sudamérica para los sudamericanos”. 

Mientras ellos toman acciones porque se ven afectados en sus intereses y regiones, en México no tenemos presencia en Norteamérica, porque nuestros socios EEUU y Canadá no ven muy provechosa nuestra participación económica o política, sólo hay que ver los beneficios del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan) a 21 años de su implementación. 

Tampoco podemos acudir a conseguir aliados a Europa ya que la realeza británica tiene bastantes problemas en la Unión Europea y el liderazgo de Vladimir Putin, así como el próximo gobierno griego de izquierda y el repunte de Podemos en España. 

Lo que necesitamos en México es retomar el liderazgo en América Latina, ser un referente político, económico y social, tenemos que reconciliarnos con las naciones de centro y Sudamérica. Pero “México tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”.