Muy franco

La tragedia de Joan de Havilland

Aristócrata, Joan de Beauvoir de Havilland, explicó el pleito eterno entre ella y su hermana Olivia de la siguiente manera: “(Olivia) era muy joven para soportar la competencia por la atención de los criados y mis padres”.

Enemistadas para siempre, Joan y Olivia se volvieron competencia porque a las dos se les ocurrió ser actrices. Y buenas. Un Oscar para Joan y dos para Olivia; incluso nominadas al mismo tiempo, solo para que Joan subiera a recibir el premio, zanjando todavía más la separación. Se dice que cuando por fin Olivia recibió su primer Oscar, le negó el saludo a su hermana.

Al final, una vivía en París y otra en California. Joan se había cambiado el apellido por el de su odiado padrastro, Fontaine, solo para no llevar el mismo que el de su odiada hermana, Olivia de Havilland. Joan Fontaine decía: “Te separas de una hermana como de un marido”. Olivia de Havilland ya ni comentaba el tema.

La tragedia es otra. Ha muerto Joan Fontaine. Y nosotros, la prensa, todos, repetimos una y otra vez la historia: Joan y Olivia y el pleito que les duró hasta el más allá. Ninguna fue sin la otra y no lo son ahora en la muerte definitiva de la pareja que sigue siendo pareja aunque no quieran. Tanto se esforzaron por separarse, que nunca lo lograron. Joan Fontaine se va a la tumba, entre ríos de tinta, de la mano de su odiada hermana, Olivia de Havilland, a quien hemos mencionado tanto como a ella.

La moraleja: el reverso del amor no es el odio, es la indiferencia. Descansen en paz Joan Fontaine y Olivia de Havilland, pareja viva en nuestro recuerdo.

Serpientes

Para Justin Bieber, otra vez. Que se retira, dice. Y suena como a esas estrellas a las que les viene una tormenta horrible y ya lo saben. ¿Pues qué hiciste esta vez, Justin? ¿Te sacaron video?

Escaleras

Para Beyoncé: más de 800 mil copias digitales vendidas en tres días. O como dijo un sabio: “La nueva promoción es la no promoción”.