Muy franco

La famosa barra de comedia

El dilema de la famosa barra de comedia de Televisa radica en el deseo de tener el horario de las 22:00 en Canal 2. Los productores tradicionales de comedia han luchado por reabrir ese espacio y, año tras año, desde hace casi una década, ven pasar el tiempo y nada.

Pero eso ya no va a pasar

Las telenovelas a las 22:00 horas generan tanto dinero, que la comedia no va a regresar a esa barra hasta que los dramas dejen de gustar. Es un asunto de simples matemáticas. Producir para la tele abierta es carísimo y la industria no ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos.

Mientras tanto, los comediantes emergentes aparecen como hongos en tiempos de lluvia, no le piden permiso a nadie y ni siquiera se preocupan por el canal de distribución. Se van a YouTube, Snapchat, Vine. Y abaratan cada día más la producción de comedia. Un teléfono celular, una buena punchline (o mala) y al aire.

Hay un enemigo en los comediantes tradicionales: el ego. Es como aquel libro de ¿Quién se ha llevado mi queso? Nadie, compañeros: el queso sencillamente desapareció con todo y ratonera, techo y hasta el piso. Es “Strawberry Fields”: nada de qué sujetarse. La frase “renovarse o morir” es cada vez más imperativa.

A lo largo de la evolución biológica, los supervivientes son los que mejor se adaptan al entorno. Les doy un dato. No es que la comedia no le interese a Televisa; si así fuera, no existiría el canal Distrito Comedia.

Es cosa de activarlo, y proponerle a la empresa que esa sea la punta de lanza de los nuevos contenidos del género. Distrito Comedia, casi virgen, está esperando que las propuestas de contenidos lleguen a ese espacio. Es el más apetitoso terreno fértil de la televisión mexicana.

Que se negocie lo que haya lugar, pero que se mueva. Porque entre el streaming y el Werevertumorro, Juanpa Zurita, Rix, Daniel Sosa, Juca y Watts Sopas, la comedia avanza sin los tradicionales, implacable, día a día.

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