Muy franco

"El crédito: Suárez-Suárez"

¿Hay manera de evitar la relación padre-hijo para dos actores? Son actores, la idea es que no se note quiénes son; que presten su cuerpo y solo veamos personajes. En ese sentido, no puedo responder por Héctor Suárez y Héctor Suárez Gomís. No vivo en ellos y no sé si se les olvida su relación filial al interpretar a los personajes de El crédito, de Jordi Galcerán, en el teatro en Santa Fe.

Pero puedo hablar por mí. A mí no se me olvida. De hecho, me conmueve. Porque no ha sido una historia sencilla. Porque además de actores, son dos grandes neuróticos. Porque soy particularmente sensible a las relaciones padre-hijo en este momento de mi vida. Y porque los espectadores completamos el teatro con nuestra mente y nuestros sentimientos. No solo se trata de lo que ellos proyecten, sino de lo que uno quiere recibir.

Además de divertirme y ver esta historia de dos amigos en ciernes, veo al padre y al hijo, y los veo apoyándose en una de las disciplinas humanas donde la solidaridad es esencial: el teatro. En una obra entre dos personas, no hay más que el otro para trepar la montaña del texto. Es un acto de colaboración, un desafío y un instante de eterno presente en el que nadie puede abandonar al otro.

He ahí la clave para mí: estos dos se aman y se admiran. Se dan lecciones mutuamente y se abrazan, víctimas de sus debilidades que son, al final, sus fortalezas. La virtud es que, precisamente, de eso se trata El crédito, de dos soledades acompañadas que construyen una amistad. Ya usted decidirá si tal cosa es posible entre padre e hijo. Pero por lo pronto, es posible entre los personajes. Con eso basta. Con eso hay teatro.

Serpientes

Para los publicistas de Malaysia Airlines. Su eslogan era: «A donde vayas, nunca nadie lo sabrá». ¡Ñáñaras! Y fin de la publicidad.

Escaleras

Para Diego Luna, quien estrenará este 28 de marzo su ópera prima César Chávez, en EU. Ya solo ponerla en los cines es notable. Ahora a ver qué tal está.