Muy franco

¿Y el cine mexicano?

No se ve una película en 2015 que atrape al público.

Ojalá me equivoque, pero creo que 2015 va a ser un año patético, de franca recesión para el cine mexicano. No veo, en el futuro cercano, una sola película que atrape el interés del público.

Las razones para esto son muchas y cada quien tiene las suyas. Expongo las mías:

1. Es el año de la institucionalización de la queja. La pasada entrega de los Arieles fue un hervidero de pretextos. Encabezados por su presidenta, Blanca Guerra, los mexicanos que hacen cine se lanzaron en tropel a culpar al gobierno y los exhibidores de su mala fortuna. Esto puso la mesa para una andanada de explicaciones ante números que, ellos mismos lo ven venir, harán de 2015 un año de terror para nuestro cine.

2. Les interesa el dinero, no el público. La meta es conseguir el estímulo de la Ley 226, no la venta de boletos. Lo que Del Toro, Cuarón e Iñárritu no contemplaron cuando apoyaron esa ley de manera frontal, fue que aparecería un ejército de advenedizos para producir cualquier tontería con tal de cobrar los apoyos de los estímulos fiscales. Para cuando se da el pizarrazo final, ellos ya hicieron negocio. Después es quejarse de los exhibidores, aunque el producto sea miserable.

3. Hay un aumento de productos de entretenimiento y los mexicanos no siguen el paso. Hasta Hollywood tuvo que doblar las manos y echar una buceada en el baúl de los éxitos para sobrevivir el verano. Fuera de Kingsman, Spy e Intensa-Mente, todo serán remakes: Terminator, Poltergeist, Mundo Jurásico, Mad Max. Lo nuevo no está funcionando frente a la carga visual de series, streaming, tv y demás medios cada vez más profesionales y con mayores logros de creatividad.

Ante esto, la Academia Mexicana insiste: más porcentaje de pantalla, más estímulos y que regrese Carmen Aristegui (sic). Quieren más chichi para seguir haciendo películas que no entretienen, no compiten y a nadie le interesan. Insisto, ojalá me equivoque, porque si no, los números de 2015 generarán una inercia descendente de la que a ver si nos recuperamos como es nuestra costumbre en 20 años. Onda Echeverría, pues.

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