Muy franco

El 'apagón' ya pasó

Nueva York. Ya estamos muy tarde. Mientras el senador Javier Lozano pugna por retrasar el apagón analógico hasta diciembre del 2016, en el mundo la televisión ya no existe.

Time Warner Cable es ahora un portal de portales. En cada canal el usuario puede abrir opciones para ver toda la programación. Toda. Simplemente porque el método de entrega es internet. De este modo, cada canal contiene una biblioteca prácticamente infinita de su mismo acervo. Es como acceder a un Netflix de cada estación a la hora que queramos.

Más aún: AT&T y Directv se acaban de fusionar en EU para ofrecer conexión a cuatro televisiones y cuatro teléfonos, incluyendo llamadas, televisión e internet. Por si fuera poco, la propia Time Warner Cable ha puesto de poner a la venta su teléfono móvil, conectado al mismo número que el usuario tiene en casa, con llamadas locales incluidas a todo EU, Canadá, México, Puerto Rico y España.

Y en México... Que no. Y lo más divertido: hasta el PRD está pugnando por no apagar las teles viejitas, las que solo pueden ver la tele abierta, cuando en 2012 ellos y su candidato a la presidencia berreaban porque la tele no los apoyaba (¿entonces, es mejor dejar a la gente de escasos recursos en manos del monstruo ideológico mis queridos falsos izquierdistas?). Lo cierto es que no tenemos manera de entrar a la modernidad, ni para ver la tele. A ver si no nos pasa como con el maldito petróleo; priistas impidiendo las reformas en los gobiernos del PAN e izquierdistas llorando sobre las fotos de Tata Lázaro para que al final no valiera ni la mitad y nos quedáramos con los dedos en la puerta. Todos saben hoy que era mejor venderlo antes.

Lo mismo con las telecomunicaciones; en lugar de entender la urgencia del cambio y buscar las maneras para provocarlo, preferimos quedarnos a la orilla del mundo y morir como los pajaritos en un poste de luz durante el invierno. El apagón es mental, no analógico, como siempre.