Muy franco

'Spectre'


Por fin, una de espías. Spectre es una deliciosa colección de clichés alrededor de James Bond. Ahí están las escenas de sexo dramático después de estar a punto de morir, las persecuciones espectaculares, la destrucción de automóviles, los trajes perfectamente cortados, el lujo, los relojes, los martinis, los barcos, los aviones... Y sobre todo, finalmente, el villano.

Por fin sabemos por qué y contra quien ha estado peleando James Bond desde que reencarnó en Daniel Craig. Algo faltaba. No sabíamos si era bueno o un asesino pendenciero, ni por qué lo agarran a balazos en Skyfall, ni quiénes estaban en su contra como si hubiera consigna. Pero al fin, toda la trama conduce a una sola cara y un solo hombre. Finalmente, encarnado por Christoph Waltz, regresa el asesino ñaca ñaca que pone trampas mortales con temporizador y que le explica a su víctima toda la trama. Ese malo tan parodiado en las películas de Austin Powers. El mismo que inexplicablemente no se conforma con ponerle un plomazo en la sien a su enemigo, sino que quiere seguir jugando al gato y el ratón.

Pero, además, regresa el Bond moral, al servicio de su reina y la civilización aun por encima de las órdenes de los burócratas. Todo esto, magistralmente conjugado en una verdadera película de acción.

Súmenle el hecho de la secuencia inicial en la Ciudad de México y no les va a costar mucho adivinar cuál película amanecerá el lunes en primer lugar de taquilla. Los minutos iniciales, que corresponden exactamente a los descritos en los correos electrónicos de Sony Pictures (hackeados por los norcoreanos), son un estupendo promocional internacional para el país. Tal vez pagamos una millonada por ello, pero hay muy pocas cosas que ayuden tanto a mejorar una imagen. Ahora solo tenemos que preguntarnos qué tan mala es nuestra imagen, que tenemos que recurrir al 007 para limpiarla.

Por cierto, la mexicana Stephanie Sigman sí le pega un beso al detective; cuenta como Chica Bond.