Muy franco

"El Piojo" no tiene la culpa

"El Piojo" era perfecto, carismático, salvador, mexicano, divertido, con gran personalidad.

Director técnico de la selección mexicana de futbol. No es un puesto deportivo. Es un puesto de estrella pop. Así está pensado y por eso Decio de María, en entrevista con Joaquín López-Dóriga, dijo: “Los que trabajamos en esta industria”. Exacto. Industria. Que vive de la comercialización.

Todo se vende: celulares, pan, aerolíneas, tarjetas de crédito, publicidad estática, camisetas, gorras, accesorios; vaya, hasta partidos de futbol. Y el entrenador forma parte de esa vorágine. El Piojo era perfecto: carismático, salvador, mexicano, divertido, con mucha personalidad. Listo para inflarlo como estrella. Esa fue la tarea y por eso la selección mexicana de futbol es líder en ingresos y no en las canchas. Además, sirve a una afición a la que le encanta el drama, el “si se puede”, el “ya merito”.

El Piojo solo estaba en el lugar correcto en el momento correcto; equivocado en el momento equivocado. Que no haya tenido la capacidad para aguantar la fama tampoco es su culpa, nadie le dijo exactamente ni a qué iba, ni qué se iba a sentir. No estaba preparado ni pudo preparar a su familia adecuadamente.

La fama altera la experiencia de vivir. Uno no cambia, el mundo alrededor sí. Me acuerdo ahora que cuando empezamos a salir en la tele, fui a comer con Daniel Bisogno y cuando entramos, el restaurante entero se calló por un segundo. Aparecen tías que uno no conocía. Es una experiencia fuerte. A todos se nos va la onda en algún momento en la farándula, aún con fama de medio ladrillito. Imagínense con la brutal notoriedad instantánea de Miguel Herrera.

Sin embargo, el mal, los directivos que lo crearon, siguen ahí. Los mismos. Y su prioridad sigue siendo la industria. Ahí estaba el horror y ahí continúa. No en el entrenador.

El Piojo fue de la farándula y ya no es. De parte de uno que vive de eso, te digo, Miguel: No es tu culpa. Nunca olvides que la vida tiene una segunda vuelta. Te mando un abrazo.

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