Muy franco

¿Paul Walker? ¡Roger Rodas!

El verdaderamente rápido y furioso era Roger Rodas, el piloto del Porsche Carrera GT que explotó tras chocar en Los Ángeles con todo y el actor Paul Walker a bordo. Aunque en la mente de los espectadores solo quedará Walker, este neo-James Dean con las seis películas que le dieron fama de Todo-Las-Puedo, inspirando al mismo tiempo a nuevas generaciones de incautos a matarse o matar a alguien en las calles.

Pero fue Rodas, consultor de la firma Merryl-Lynch, salvadoreño de nacimiento, al que se le ocurrió levantar hasta 240 por hora en un coche “nervioso” (dicen los expertos) y estrellarse, rápida y furiosamente, contra un pobre arbolito. Fue Rodas el que vivió el sueño de todo loco de su calaña: se mató a una velocidad en el que pisar hasta una almendra sobre el pavimento es sentencia, en un coche de ensueño, y con la estrella de cine en el asiento del copiloto. Walker nada más iba como el chinito, mirando. Pero Rodas... ah, Rodas, ese sí merece un capítulo del show Mil formas de morir, para él solito.

Serpientes

La cantante Anahí está al inicio de una polémica que generará ríos de tinta: estaba involucrada con una comercializadora de zapatos llamada Avestia, que cerró sus puertas de la noche a la mañana, dejando varados a clientes y distribuidores con créditos pendientes. El tema va cobrando calor. Anahí publicó escuetamente que dejaba de ser directora de modas de Avestia el 1 de noviembre. Avestia cerró de la nada y ahora todos buscan a la cantante —única cara pública del enredo— para que rinda cuentas. Esto apenas empieza.

Escaleras

Escaleras al cielo para el arbolito que se quemó en la muerte de Paul Walker. Murió sin pecado. Y me pregunto: ¿por qué le hacen autopsia a los humanos y no al árbol? ¿No les queda claro que todos murieron por la misma razón, achicharrados?