Muy franco

Johnny le pegó a Amber le pegó a Johnny

Sería muy chistoso si no fuera tan estúpido. O vengativo. El actor Johnny Depp está a ambos lados de una batalla mediática en la que ha sido acusado de golpear a su esposa, Amber Heard, con quien se casó en 2015.

Heard se había salido del clóset como bisexual en el aniversario 25 de la Liga Antidifamación Gay y Lésbica de Estados Unidos. Después tuvo una relación con la fotógrafa Tasya van Ree y finalmente se casó con Johnny. Todo bien hasta que todo mal. La Heard salió apenas en mayo con una demanda penal y una orden de restricción por violencia doméstica, pidió el divorcio y una lana.

De ahí viene el asunto que hoy pueden leer con una buena taza de café. Los abogados de Depp (a quien por si fuera poco se la acaba de morir su mamá) dicen que la señora Heard está revelando esto para obtener una "resolución financiera prematura". El propio actor dijo que espera "que la disolución de este breve matrimonio se resuelva rápidamente". No han dicho más.

Pero a la Heard le ha llovido en la prensa. Por un lado, hay quienes aseguran que quien le aguantaba los trancazos era él. Pero más aún: ya se supo, como en la Conasupo, que Heard y su novia la fotógrafa se pelearon en un aeropuerto en 2009, por lo cual la llevaron presa bajo cargos de violencia doméstica y abuso. ¡Ella era la abusadora!, diría Laura León en este drama estilo Radamés y la Wanders.

Pero... pensemos con calma: ¿no se habrá lanzado la señora Heard a un drama de medios sin considerar que su marido es un experto manipulador de la prensa? ¿Es que realmente los investigadores de TMZ son tan salsas que lograron encontrar esa información y salió de manera espontánea? ¿O es el pirata de la caribe que tiene todas las películas quien está pasándoles la información?

No culpo a Johnny Depp. ¿Ya vieron las fotos de Amber? ¡Guau! Así hasta a mí se me olvida que soy dueño de una isla y que a la mejor me la quieren quitar. Y que puedo acabar en un chisme cutre de gelatineras o en la pluma de algún periodista de espectáculos con ninguna mejor cosa que envidiarme. O en las mente de todos ustedes, divino monstruo de mil cabezas.