Muy franco

¿Y Woodstock?

El romanticismo del rock & roll morirá oficialmente en Indio, California, los días 7, 8 y 9 de octubre de este año, durante el festival Desert Trip. Comparten cartel Dylan, los Stones, The Who, Roger Waters, Neil Young y McCartney.

Parecería una fiesta perfecta para que la generación hippie reviva viejas glorias, fumando mota a placer y teniendo sexo sobre el pasto. Pero el desierto ya no es lo mismo. En el sitio deserttrip.com, el Código de conducta es muy claro: al que se encuere, use drogas ilegales, orine en público, haga señas obscenas, no venga verificado con su bandita electrónica (o se la preste a un menor de 21 años para comprar alcohol), se pelee, haga gestos ofensivos o cualquier cosa que incomode a los demás se irá a la goma. O al desierto, pero afuera de este miniestadio que se instalará con gradas, asientos y una zona de pie, cuyos precios oscilan desde 199 dólares por día por persona, hasta paquetes de mil 600 dólares por los tres días.

Yo quería ir y ver el festival del Viagra, con viejitos haciendo lo que en Woodstock pero 30 años después, teniendo sexo en todas partes, tirados en medio del lodo, todos metidos en un magical mystery tour inflamado por quien sabe qué cosas que se robaron del último rave de sus hijos... Pero no.

De hecho, el 9 de mayo, cuando salgan a la venta los boletos también se podrán adquirir paquetes de hoteles boutique, zonas de camping, cenas de chefs y catas de vinos. Para viejitos, viejitos. De esos que ya ni el peyote les hace...

Ya sé, exagero; pero algo en mí esperaba que al final de sus carreras estas leyendas se reunieran para salir por la puerta de la Paz, la Música y el Amor como en aquellos festivales de antes de Ticketmaster.

Sin embargo, en este mundo cruel y bipolar, corporativo y feliz de privilegiar al dinero, tendremos corazones ardientes de crematorio y no de la locura de los 70. Saco mis pañuelos blancos y los dejo ir rumbo al Hades, trepándome al camión de la Generación Z, a ver si ellos sí inventan el nuevo rock & roll.