Muy franco

Derbez desprecia los Ariel... ¿Y?

La mayor filósofa de este país, Lucerito, acuñó este hermoso pensamiento aplicable a todo: “¿Y?” Queda perfecto, inténtenlo. No es diferente en el caso de Eugenio Derbez, al no presentar su película No se aceptan devoluciones a los premios Ariel.

Ay, Eugenio, como si a alguien le importara. Los Ariel son una basura, una tumba excavada a pulso, generación tras generación, por cineastas olvidados de Dios y del público, que se dan premios unos a otros usando el presupuesto sin ningún escrúpulo. Nadie conoce las películas premiadas, a nadie le importan. Hay política en esos premios, y si no la hay, que alguien los ayude, porque parece que solo nominan y trepan al escenario a los cuates de los cuates de los cuates; hay una votación sospechosa, pero sobre todo, hay una desconexión absoluta con el interés de las personas que sí vamos al cine.

Este pequeño circo de minorías llamado los premios Ariel, jamás sería capaz de ver las ventajas de nominar una película como la de Derbez. Cierto, no es “académica” ni “intelectual”, no es una “gran obra de arte” y no tendría nada qué hacer en Cannes, pero habría hecho que por lo menos la gente volteara a ver por qué una vez al año usamos el Palacio de Bellas Artes para una ceremonia de entrega de premios que supone ser la más importante de nuestro cine y que no es sino el estercolero de una mente colectiva que cree que hay que mantener el arte a puerta cerrada; pagado por nosotros, pero mal distribuido, mal promovido, y que no logra interesar más que a un puñado de personas que esa noche se visten como si importara su fiestecita. ¿Y?

Serpientes

Para todos los que rodean el caso del cantante Gibrán Martiz. Sin palabras.

Escaleras

Otra vez para Alfonso Cuarón. Compartió el premio a Mejor Película del Sindicato de Productores de Estados Unidos. Este fin de semana entregarán el del Sindicato de Directores, y si se lo lleva, entonces sí, no se verá a nadie que le haga sombra por el Oscar.