Muy franco

¡Dejen de llevarse a la gente!

Nos escupen hasta en la sopa sus publicidades pagadas por nuestros impuestos.

Una sola pregunta: ¿era necesario llevarse a Carmen Salinas? Soportar los abusos de los partidos políticos y nuestros gobernantes es una cosa, ¿pero que además nos impidan mencionarla?

A mí no me engañan. Esta prohibición de mencionar a los partidos políticos y a los contendientes argumentando una “competencia pareja” es una de las peores leyes-mordaza de nuestra historia. Mucho más siniestra por estar disfrazada de democracia. No hay nada justo para nosotros, los contribuyentes, que no dejarnos pagar publicidad a favor de un candidato, así como imponer castigos a los locutores y comentaristas en tiempos de elecciones.

Estas penas incluyen la imposibilidad de mencionar a candidatos y precandidatos. Entonces, se acabaron Abel Cruz, Lagrimita, Cuauhtémoc Blanco y Alejandro Camacho. Sacaron para nada a María Rojo de su telenovela. Y ahora, oprobio de oprobios, se llevan a la Manina, única fuente de fuentes en los espectáculos.

Cuando los reporteros se quedaban sin nota, siempre estaba Carmen Salinas. Para preguntarle lo que fuera. Hasta de Donald Trump. Si había problemas con quien fuera, la Manina siempre daba la declaración que nadie más quería dar. Y con rating. Así que ahora, además, están afectando los trabajos de los reporteros, jefes de redacción y programas de espectáculos con esta genialidad de ponerla a subir y bajar escaleras para llegar a su curul en la Cámara de Diputados.

Hay límites. En todo. Ya nos recortaron las libertades, la partidocracia es una infame e intolerante forma de dictadura, nos escupen hasta en la sopa sus publicidades pagadas con el dinero de nuestros impuestos y ahora se llevan a nuestros actores.

Finalmente, acabando el tiempo, en una señal final del Apocalipsis montado sobre otros mil Apocalipsis, nos quitan a Carmen Salinas.

http://twitter.com/renefranco