Vivir como reina y gastar como plebeya

Me niego a prestarle a mi primo

Es difícil decir no. Pero, ¿has tenido que decir no a un familiar que te pide dinero prestado?

Esa es una hazaña casi imposible.

Según un estudio de Provident, empresa que ofrece préstamos personales a domicilio, 42 por ciento de sus clientes dijo que sus familiares y amigos les han pedido dinero prestado en los últimos seis meses.

Siempre hay un familiar al que le va mejor y el resto percibimos como posible “caja chica”. Cuando hay un apuro, todos recurrimos al mismo pariente. La realidad es que cuando todos le pedimos ayuda financiera al que le va bien, lo que estamos haciendo es acabar con su futuro económico y el de su familia. Rasguñamos patrimonio ajeno.

De quienes dijeron que sí prestaron dinero a familiares o amigos en los últimos seis meses, 55 por ciento no lo ha recibido de regreso.

En la mayoría de los casos, prestarle a la prima, amiga o padrino es como dar dinero a fondo perdido. Si tu tía resulta muy eficiente, cumplidora y te paga, será un dinero que te caiga bien y te sorprenda.

La regla número uno en préstamos familiares es intentar prestar solo aquello que no necesitas para tu día a día. No prestarás el dinero de la renta o el del pago de tu tarjeta de crédito. Esa es, también, la primera razón que tienes para negarte al préstamo: “necesito ese dinero y no puedo prestarte”.

¿Te odiarán? Sí.

¿Es válido negarse? Sí. Es tu dinero.

El pariente que te pida prestado siempre estará en medio de una urgencia, de algo que es vital. Está en ti decidir si “lo vital” para esa persona es suficientemente “urgente” para que tú dejes de hacer algo que tienes planeado.

¿Qué egoísta? Quizá. Pero si eres previsor entenderás el trabajo que cuesta juntar dinero para tu fondo de emergencia y lo fácil y doloroso que es verlo desaparecer en una urgencia ajena.

Si vas a dar el préstamo, asegúrate de que te firmen un papel, en el que se establece que esta persona te debe. Pide un plan de pagos. Que te digan cómo y cuándo piensan regresarte el dinero. Muchas veces te sorprenderás al pedir esta “formalidad”, te dirán que mejor no quieren el dinero.

No hay una forma correcta de decir que no. Tampoco hay estrategia para decir que sí y asegurarte que te paguen el dinero prestado, o un manual que te guíe para entender cuándo aceptar y cuándo no.

En muchas cuestiones de dinero la decisión es emocional. No sé si vayas a pedir el dinero o a prestarlo, antes de hacerlo analiza bien por qué y qué consecuencias puedes esperar.

Twitter: @vivircomoreina