Vivir como reina y gastar como plebeya

La deuda: ¿qué tanto es tantito?

Estar endeudado no es sinónimo de tener problemas.

Al contrario, un poquito de deuda no hace daño. La clave está en saber: ¿Qué tanto es tantito?

Partamos de dos lineamientos. El primero es que hay deuda buena y deuda mala. El segundo es que la suma de todos los pagos a éstas al mes no puede ser mayor al 30 por ciento de tus ingresos antes de impuestos.

Haz la cuenta, es probable que debas ajustar tu nivel de endeudamiento.

Regresemos a eso de la deuda buena y la mala. La buena es la que te ayuda a crecer y tienes bajo control.

Por ejemplo, un estudiante que pide un crédito para su educación; es una deuda que ayuda a crecer pues da un mayor grado académico para el currículo.

Si para ti la educación es importante, con este tipo de crédito, creces.

Algo similar ocurre con la hipoteca, mientras sea la correcta, podrás pagar la casa e incrementar tu patrimonio.

La deuda mala es la que no puedes pagar o no te ayuda a crecer.

Me refiero a quienes siguen pagando los regalos de la temporada decembrina pasada porque los pusieron a 18 meses sin intereses y están por sumar los de este año.

El crédito mal utilizado es culpa tuya y de nadie más. Pero no eres el único endeudado.

Hay 27.8 millones de tarjetas de crédito en México, de las cuales 66 por ciento no se paga en su totalidad cada mes.

Hay, además, 12 millones de mexicanos con créditos personales y 675 mil
créditos automotrices. En México estamos endeudados.

Insisto, la deuda no es mala, pero piensa qué tanta puedes aguantar.

No pierdas de vista ese dato de 30 por ciento.

¿Por qué quiero endeudarme? Comprar un automóvil de contado o una casa no es tarea sencilla.

El sistema financiero está ahí para ayudarnos, nosotros no somos sus clientes, ellos son los nuestros, es una suerte de asociación, y deben ayudarnos a conseguir lo que queremos si pagamos la cuota por ese préstamo.

Para que nos presten debemos demostrarle que somos consumidores inteligentes y para eso nos sirve tener un poco de crédito.

Si tienes 20 años y quieres comprar un bien inmueble pero nunca has sacado un crédito o firmado un contrato por un servicio, no existes en el Buró de Crédito.

Contrario a lo que creemos, estar en el Buró es bueno porque es ahí donde nos califican como sujetos crediticios y gracias a un historial "decente" los bancos nos verán como consumidores con potencial para una hipoteca.

Si llegas sin un historial crediticio a pedir una hipoteca te verán raro.

Incluso, será mejor que tengas por ahí un par de taches en tu historial, que hayas corregido, a llegar en blanco.

No le tengas miedo al crédito. Solo conócete como consumidor, busca los productos correctos y crea un historial para que cuando lo necesites, el banco sea tu cliente, tu socio, para conseguir tus sueños.

Solo no olvides qué tanto, para ti, es tantito. 


Twitter: @vivircomoreina