Vivir como reina y gastar como plebeya

La muerte y los impuestos

No hay nada certero en la vida más que la muerte y los impuestos, reza un dicho en Estados Unidos. Y es que todos vamos a morir, y allá todos pagan impuestos.

Abril es el mes de la declaración anual —y con ese recordatorio seguro varios quieren dejar de leer, pero no se vayan—.

A nadie le gusta pagar impuestos —tampoco morir, por cierto—, pero es lo que permite lograr círculos virtuosos en las economías. En ese tema no me voy a meter, pero sí quiero hablar de por qué conviene hacer la declaración anual.

Por un lado están los que deben presentarla, los que cobran por honorarios, ganan más de 400 mil pesos al año o tienen dos empleadores. Por el otro están los que son empleados pero podrían tener deducciones personales por créditos hipotecarios, por ejemplo. En ambos casos conviene hacerla por lo mismo: las deducciones pueden resultar en devoluciones.

No presentar tu declaración anual te quita la posibilidad de que te regresen dinero que ya pagaste.

Las deducciones personales "son gastos propios o para tus dependientes económicos que buscan cubrir tus necesidades de salud, seguridad y vivienda", me explicó Ana Ramírez Santiago, de Sarez y Asociados, a quien busqué para hablar de este temible tema y quien es también mi contadora. Entonces, las deducciones las haces con una póliza de seguros médicos, la hipoteca de tu casa por los intereses pagados o incluso gastos médicos.

Las deducciones que no debes olvidar: facturas de una hospitalización, lentes graduados hasta por 2 mil 500 pesos, colegiatura de tus hijos —está topada—, donativos a instituciones autorizadas, gastos funerarios y las aportaciones voluntarias a tu Afore.

Tip para que no haya líos, Ana siempre dice que todo lo que vas a deducir debe estar pagado con algo que tenga respaldo: transferencia, tarjeta o cheque.

Las deducciones que no van a pasar: tu seguro de vida, medicamentos fuera de facturas de hospital, la mensualidad de tu gasto funerario del futuro, cursos que no tienen validez de la SEP o la UNAM.

Y, la verdad, ¿qué pasa si no presento la anual? Quizá nada. Tal vez solo pierdas un par de pesos por no hacer tus deducciones personales. Incluso, si se te hace tarde y la presentas después de abril, lo único que pasa es que pagas una multa. En el peor de los escenarios, te llega una auditoría y terminas pagando impuestos, recargos y multa. Veámoslo de esta forma... tenemos que pagar impuestos porque es lo que pide la ley. Entonces, solo es cuestión de si quieres pagar lo que te toca o si quieres dejarle dinero extra al fisco por la pereza o miedo de sentarte a hacer tu declaración anual de impuestos.

Un ejemplo... Si ganas 140 mil pesos al año y metes deducciones por gastos médicos, hospital y colegiaturas por 38 mil 500 tendrás una devolución de 7 mil 431 pesos. Tú, ¿qué harías con ese dinero extra hoy?


Twitter: @vivircomoreina