Re-incidente

Otra torpe medida

Estamos pues ante unos poderes complacientes ante el señor de Los Pinos.

José Antonio Meade, secretario de Hacienda que repite en el cargo luego de su gestión con Felipe Calderón, llama a no asustarnos por el gasolinazo y dice, como es algo común en los priistas, que el aumento será en beneficio de las futuras generaciones. Enrique Ochoa Reza, presidente del tricolor que recibió más de un millón de pesos de jubilación sin merecerlo, intenta algo coherente, lo que es imposible en su caso. Y José Antonio González Anaya, pariente de Carlos Salinas, hoy en PEMEX, desea calmar el fuego lanzando carburante al mismo.

Este trío es el único que salió a decir barrabasadas en esta crisis económica mientras su jefe, Enrique Peña Nieto, jugaba golf en Sinaloa y descansaba apaciblemente con sus múltiples hijos.

En tanto, los partidos que aprobaron el Pacto por México y los aumentos a los combustibles mediante cambios a la ley de ingresos para que lo que iba a realizarse en 2018 se adelantara un año -o sea, elevar la gasolina-, se sienten felices por los 150 mil pesos de gratificación de fin de año, que más bien parece un soborno por su sumisión al poder.

Pero la protesta comenzó antes de lo esperado. Desde el primer día que se supo que aumentarían los precios de la gasolina en más de 20 por ciento, en las diferentes estaciones de servicio del país comenzaron las colas, se notó el desabasto y en muchas de ellas se puso un anuncio que PEMEX no surtía el combustible. Junto con ello se desató la ira de los consumidores porque se utilizaron las fiestas de fin de año para clavarle otra puñalada al ya muy herido pueblo.

Una de las justificaciones para tal elevación de precios en la gasolina y el diesel -luego vino un nuevo costo en la luz y vendrán otros más en la medida que pasen los días- es que no se puede subsidiar a la clase media que usa grandes vehículos. Pero al dividir el país en 83 regiones -nadie sabe explicar a qué se debe eso-, los poblados lejanos, donde la transportación es más problemática y deficiente, pagarán más por el carburante. Por lo tanto, esta nueva mentira oficial se cae igual que otras.

Tampoco resultó la especie de que en México tenemos uno de los precios más bajos en el crudo refinado ya que simplemente comparando con lo que gana la población diariamente en países como Canadá, Alemania o Colombia, el costo es mayor en esta nación donde todo se posibilita debido a que los poderes, sin excepción, están sometidos a la presidencia de la República que los beneficia de lo lindo. Díganlo si no los legisladores y el poder judicial. Y para allanar el camino a las elecciones de 2017 y 2018, a los consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE), les tocó hace días un bono de casi medio millón de pesos.

Estamos pues ante unos poderes complacientes ante el señor de Los Pinos. Sobre todo, los partidos, ya que Jesús Zambrano, del PRD, firmante del Pacto tan nefasto y sumiso como presidente de la Cámara de Diputados, ahora se espanta porque el agua se desborda.

Y ello porque las manifestaciones en diversas ciudades, las tomas de carreteras, la clausura de gasolineras, la suspensión de corridas de autobuses, la burla contra los funcionarios y sus asociados en redes sociales (el 80 por ciento se mofa de los supuestos políticos) ha sido realmente impresionante. Incluso en el sector privado hay molestia por la manera como se hicieron las cosas, y eso que dichos señores trasladarán los aumentos en los combustibles a los precios finales. Pero ya se dieron cuenta que la situación se deteriorará gravemente, tanto que ahora se dice que el PIB en 2017 crecerá únicamente uno por ciento.

Hay tres razones básicas que llevaron a este desastre económico y político: posibilitar la inversión en nuevas gasolineras, muchas de las cuales ya estaban incluso edificadas hace meses, las cuales deben obtener mayores ganancias; poder recaudar en impuestos cerca de 70 mil millones de pesos más que en 2016 y seguir aumentando las prebendas y la corrupción de manera abierta o disfrazada.

Que el repudio es amplio, lo muestran los gobernadores priistas: Aristóteles Sandoval y Claudia Pavlovich, de Jalisco y Sonora, respectivamente; ambos se inconformaron con la medida. Algo que no hace la CONAGO, encabezada por el perredista Graco Ramírez, la que ni siquiera llama a reunirse para afrontar el conflicto.

Y para enviarnos una señal de que la cosa va en serio respecto a nuestra nueva relación con los Estados Unidos, asunto en el cual el peñanietismo no ha movido un dedo, la Ford anunció que dejará de invertir mil 600 millones de dólares en una planta que tenía programada en San Luis Potosí, la cual daría empleo a dos mil 800 personas. Frente a ello, el supuesto encargado de economía de este sexenio, Idelfonso Guajardo, señala que eso no es grave ni será la constante, lo cual no le importa un comino a Donald.

Mientras el país se incendia, Enrique y sus cuates ignoran los problemas.

JORGE MELÉNDEZ