Re-incidente

La tecnología tiene su precio

La tecnología se usa en todos los ámbitos y tienen múltiples beneficios. En algunos países ya no se puede concebir la educación, la comunicación o las actividades financieras, sin las modernas herramientas tecnológicas.

Sin embargo, el uso de la tecnología también tiene sus inconvenientes y puede llegar a ser un atentado contra la salud, debido a que en los últimos años se han hecho presentes las llamadas tecno-enfermedades las cuales, aunque no han sido aún reconocidas en los protocolos médicos, son más comunes y vigentes de lo que pensamos.

En efecto, en las últimas décadas se ha despertado una alerta en el mundo ya que el uso indiscriminado o inadecuado de la tecnología ha afectado la salud de las nuevas generaciones, creando dos tipos de males: los físicos y los psicológicos, llamados en la actualidad tecno-enfermedades o trastornos tecnológicos.

Tomemos como ejemplo el teléfono móvil que sirve como alerta sísmica, sistema de posicionamiento GPS, radio, televisor y muchas otras funciones más; así mismo, algunos de los gadgets o pequeños aparatos que también pueden hacer gran cantidad de funciones son las tabletas electrónicas, iPad, iPod, MP4, calculadoras, relojes, etc.

Entre los trastornos físico que se derivan del uso de las nuevas tecnologías se aprecian los problemas músculo esqueléticos, debido a la postura al tomar el teléfono celular; el uso del dedo pulgar en la escritura de mensajes; la posición y largas jornadas frente a las computadoras; la posición de la muñeca al usar el ratón; por otro lado, los síndromes psicológicos se asocian al estrés, la ansiedad, la dependencia, la adicción, la soledad, el aislamiento y la depresión.

Las personas que padecen tecnoestrés suelen ser compulsivas, intolerantes, ansiosas e iracundas. La enfermedad se manifiesta de dos maneras: por el fanatismo (tecnofilia) o el rechazo (tecnofobia) a los aparatos electrónicos. Asociado a estos conceptos, han surgido otros como tecnodependencia y tecnoadicción y neofilia (que tiende a buscar siempre lo nuevo). Investigadores japoneses han descubierto, según un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad Yamagata publicado en el boletín científico Psychiatric Genetics, que la enzima mitocondrial que causa adicción a la tecnología es la Monoamino Oxidasa A, la cual tiene carácter genético y nos induce a buscar nuevas cosas de forma compulsiva.

Un artículo aparecido en la revista digital Salud, Nutrición y Bienestar, hace referencia a que “…ya desde el año 2004 un grupo de investigadores reveló que trabajar con el ordenador portátil sobre las rodillas disminuye la fertilidad masculina puesto que el calor que la computadora desprende en el regazo al estar sentados aumenta la temperatura del escroto…” y precisamente la razón por la que los testículos se encuentran en el escroto es la temperatura, que necesita ser ligeramente inferior a la del cuerpo para producir espermatozoides. Investigadores en urología de la Universidad de Nueva York han comprobado el aumento de 2.88°C en la temperatura del escroto en los hombres que se colocan de ese modo el ordenador portátil. Un reciente estudio ha revelado que existe algo peor que el calor y estas son las ondas WiFi, ya que reducen la capacidad de los espermatozoides para desplazarse, requisito indispensable para que éstos alcancen el útero, lleguen hasta el óvulo y lo fecunden.

Los investigadores han llegado a la conclusión de que la medida de protección más sencilla contra el uso inadecuado de la computadora es la de no colocar el ordenador portátil sobre las rodillas, así como el desconectar el WiFi en cuanto sea posible y utilizar un cable de red; con relación al teléfono móvil recomiendan evitar llevarlo en el bolsillo del pantalón y sugieren llevarlo apagado el mayor tiempo posible.

Es por ello estimado lector que la tecnología tiene su precio. Usted valórelo.

JORGE RODRÍGUEZ