Re-incidente

De plantas y animales

Las siguientes líneas tienen como fuente primigenia los hermosos libros de divulgación científica: 50 Plantas que han Cambiado el Curso de la Historia y 50 Animales que han Cambiado el Curso de la Historia, de Bill Laws y Eric Chaline, respectivamente.

Estos documentos fueron publicados por AB Kerkdriel, en los Países Bajos, en los años 2010 y 2011. Su edición en español data de 2013 y fue realizada por Ilus Books.

Laws comienza diciendo que si las plantas desaparecieran en este instante, la humanidad se iría con ellas. En el planeta crecen entre 250 mil y 300 mil tipos de plantas de flor. Imaginemos las que carecen de ellas y otras curiosidades.

Las plantas han sido determinantes para la vida de la Tierra por su manera de respirar, absorbiendo el dióxido de carbono y liberando oxígeno. Ellas en su adaptación del proceso de fotosíntesis, es decir, de producir su alimento a partir de la energía solar, son antecedentes de la transformación del ADN que dio origen a las espacies animales.

Las plantas colonizaron el planeta hace 470 millones de años y le han dado a la humanidad combustibles, alimentos, cobijo y medicamentos. Han controlado la erosión terrestre y regulado el dióxido de carbono y el oxígeno que respiramos. Son fuente principal de los combustibles fósiles y nos permiten disfrutar de la belleza de un jardín, ya sea botánico o simplemente el de la banqueta de nuestro hogar.

También han sido mal utilizadas, a través, por ejemplo, del consumo excesivo de azúcar o el abuso de enervantes de origen natural. Aunque también podemos disfrutar de un delicioso taco de sal, una copa de vino o una cálida taza de café.

Hay plantas definitivas en la vida de los hombres y el abuso que hacemos de ellas están poniendo en peligro su existencia y, por ende, la nuestra.

Por su parte, Chaline comienza su disertación sobre la vida animal diciendo que el Génesis (1:28) es la fuente de donde el hombre occidental abrevó para sentirse el “rey de la tierra”. Después de crear a Adán y a Eva, su deidad les dijo: “Creced y multiplicaos, y llenad la tierra, y sometedla: y dominad a los peces en el mar y a las aves en el aire, y a todos los seres vivos que se mueven sobre la tierra”. El autor asegura que gracias a este pensamiento, los humanos exterminaron a los animales sin pensar, ni una sola vez, en las consecuencias de sus actos. Pone como trágico ejemplo de tales matanzas, la extinción del pájaro dodo y la cuasi desaparición el búfalo americano. Aclara que al mismo tiempo otras especies han sido prohijadas por el hombre y lo han acompañado a lo largo de miles de años.

Los cazadores recolectores eran diestros en seguir las migraciones de los animales que les proporcionaban carne. Los arqueólogos sostienen que no perseguían enormes piezas de cacería, sino pequeñas especies como conejos y otros mamíferos. Los grupos humanos descubrieron que podían cuidar de algunos animales y así disponer de carne y piel con mayor facilidad, surgiendo el pastoreo. De esa forma nacieron los pastores de vacas, ovejas, llamas, caballos, asnos, dromedarios y cabras. Esos animales proporcionaban leche, carne, lana. Otros se convirtieron en animales de carga. Al mismo tiempo se comenzaron a usar partes de los animales para hacerse vestidos, tintes y ornamentos.

Las concentraciones permanentes de humanos también atrajeron comunidades de animales que vivieron de los desechos o como parásitos de los humanos. Otros animales, observados cuidadosamente, se convirtieron en símbolos políticos o religiosos. El acompañamiento de los animales en la vida humana ha hecho que sean estudiados y su presencia ha auxiliado en la conformación de teorías para explicar el mundo. La presencia de los animales ha enriquecido las sociedades y llegar hasta donde hoy nos encontramos.

Cecilia Vázquez Ahumada