Re-incidente

El pecado de estar desnudos

Los cargos se aclararon, sin embargo pasó tres días en una cárcel en la población rural y católica de Neulengbach. Unos años más tarde, en 1917, en París, fue clausurada el mismo día de su inauguración la primera exposición de Amadeo Modigliani por mostrar desnudos con vello púbico.

El arte de Schiele y el de Modigliani ha sido revalorado en nuestros días como arte erótico. Pero ¿por qué causa tantos problemas mostrar un cuerpo desnudo si en todas las culturas del mundo se han representado cuerpos desprovistos de ropa, ya sea para marcar las diferencias físicas, exaltar la sexualidad y la fertilidad, por asuntos religiosos o biológicos, mágicos, etc? ¿Cuándo y por qué la mirada del espectador condena la desnudez?

Las piezas artísticas anteriores a la aparición del cristianismo muestran al cuerpo femenino y masculino desnudo y en pleno goce del mundo a través de los sentidos. Sin embargo, una vez que se instaura la visión cristiana en occidente, el mito hebreo de Adán y Eva, donde el "Pecado Original" es tener conocimiento de la desnudez -saberse desnudo y posteriormente ser expulsados del Paraíso-, cambia la forma en que el cuerpo es tratado. Y no sólo la aversión a la desnudez queda consagrada, sino que, además, el mito hebreo predispone la relación hombre mujer en favor del dominio masculino: "A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti".

Este ejercicio del poder sobre el cuerpo y, particularmente, sobre el cuerpo femenino creado por el cristianismo dio paso a las condiciones para que de ese momento en adelante fueran representadas todas las imágenes, transformando la visión del goce de los sentidos y restringiéndola. Ahora, el cuerpo desnudo está prohibido, prohibida la visión de un hombre y una mujer desnudos, porque incitan a los sentidos, son distractores. Para el cristianismo, tal y como menciona George Bataille, el objetivo es trabajar en vida para que después de la muerte se tenga una recompensa, mientras que en otras culturas no europeas, no hay tal distinción, y puede ser simplemente la representación de la atracción sexual entre dos personas.

En el arte, las representaciones se colmaron de escenificaciones del Pecado Original, donde la relación de vergüenza que se establece es entre el espectador y los personajes que son observados. Poco a poco esta vergüenza toma forma de exhibicionismo en el momento en que los personajes cambian su forma: las poses de los desnudos siempre buscan el mejor ángulo para la vista del espectador. En la Edad Media las representaciones de cuerpos desnudos se vinculan a correctivos: la Santa Inquisición castiga, el escarmiento es a partir del cuerpo desnudo, exhibirlo y concluye en el castigo físico; incluso en esas imágenes, las poses son sensuales. Después, y con la secularización del arte, la pintura al óleo –más allá de ser una técnica- se vuelve una forma de acreditar las pertenencias, y la desnudez del cuerpo femenino se vuelve un objeto, un objeto que se puede desear y que incita a ser usado como objeto también. Los cuerpos femeninos están representando una desnudez que se somete a los sentimientos y demandas de los propietarios de los cuadros.

En el Renacimiento son espectadores y propietarios al mismo tiempo: quien posee el cuadro posee todo lo que contiene el cuadro, es dueño de la mujer que aparece en el cuadro. Pero también deja en claro que este espectador propietario siempre es un hombre, una mirada masculina que sigue permeando la forma en que vemos al mundo hasta el día de hoy. Basta una breve mirada a la historia de arte para descubrir la infinidad de veces que las mujeres aparecen como objeto de contemplación: las composiciones –inclusive sacras o mitológicas- están hechas para el ojo masculino.

Quizá es por ello que la obra de Egon Schiele (1890-1918) cuestiona algunos puntos de vista pues además de hacer el cuerpo humano –hombres, mujeres y niños- su objeto de estudio, también parece romper las representaciones masculinas que habían sido usuales dentro de la pintura. Su recurrencia fueron los autorretratos, muchos de ellos desnudo y masturbándose o en situaciones sexuales explícitas. En el caso de Modigliani (1984-1920), el vello púbico dota a los personajes de ese poder sexual que en el Renacimiento fue arrancado de las representaciones femeninas para doblegar su instinto y su rol activo, para dejarlas como objetos a merced del espectador-propietario.

En la actualidad el arte busca un reencuentro del cuerpo con los sentidos, pero tantos siglos de prohibición han atrofiado nuestra sensibilidad. Manifestaciones como el teatro, el perfomance, las instalaciones, por ejemplo, buscan esta interacción corporal, pero el camino es difícil cuando sólo filtramos el mundo a partir de la vista. Pese a ello, tal parece que el arte nos puede ayudar a comprender por qué sentimos todavía vergüenza por nuestra desnudez y deseo por el cuerpo desnudo que vemos.

ESTEPHANI GRANDA LAMADRID