Re-incidente

La educación socialista en México

Seguimos con lo mismo. Existe la falsa creencia de que la lucha por el contenido y orientación de la educación es reciente. Además, erróneamente se piensa que los resultados de tal controversia no impactan otros ámbitos de la vida social

El 10 de octubre de 1934 el Congreso de la Unión aprobó la educación socialista, que se mantendrá hasta diciembre de 1946.

A lo largo de 12 años, se formaron en ese espíritu, visión del mundo, interpretación de la realidad social y de la historia cientos de miles de mexicanos

Se reformaron planes y programas de estudio para dotarlos con una concepción basada en la lucha de clases que, a través de diversos estadios, lleva la civilización al socialismo y al comunismo, aunque ya desde los años de Bassols al frente de la SEP.

Se imprimieron y difundieron cantidad de folletos y libros con ese enfoque, entre otros los del abogado, político, diplomático e historiador marxista Alfonso Teja Zabre (1888-1962), Biografía de México (1933), Breve historia de México (1934) e Historia de México, una moderna interpretación (1935), que fue traducida al inglés y al francés por la Secretaría de Relaciones Exteriores para su divulgación en el extranjero a través de las embajadas y que sería, también, libro de texto de segunda enseñanza1.

En Breve historia…, de la que se hicieron 50.000 ejemplares, podía leerse: 1. El sistema moderno de producción crea las relaciones de carácter capitalista, evolucionando del mundo burgués al alto capitalismo.

En este ciclo, las clases sociales en contradicción o lucha son el proletariado por una parte y por otra la burguesía capitalista. [...] Reconocido el alineamiento de clases, los puntos fundamentales del programa según la técnica de la Revolución, son:

1. Insurgencia de la clase proletaria buscando la igualdad económica y efectiva. 2. Creación de un nuevo Estado que pueda realizar la socialización progresiva de los medios de producción.

Pero sobre todo, como regla suprema y finalidad, esta norma: la realidad mexicana. Es decir, el progreso de la Revolución arraigada en la propia tierra y abierta hacia el porvenir.

2. No obstante, la obra del mismo corte más difundido en esos años fue La lucha de clases a través de la historia de México del político e historiador marxista Rafael Ramos Pedrueza (1897-1943).

Publicada en 1934 por el Sindicato Mexicano de Electricistas, posteriormente tuvo dos nuevas ediciones de 25, 000 ejemplares cada una, (1936 y 1941) realizadas por la Secretaría de Educación Pública, en los Talleres Gráficos de la Nación.

En dicha obra, Ramos Pedrueza analiza el desarrollo histórico del país hasta llegar al momento cardenista, el cual califica, como la profundización de la revolución democrático burguesa “bajo la acertada dirección y firme dirección de un gobierno progresista, aspirando a la liquidación del semifeudalismo y a la creación de una economía propia, base de la verdadera emancipación económica, y con ésta, de la política social, del pueblo mexicano”

3. Páginas antes, había adelantado ya que el final de todo el proceso será “cuando la clase opresora esté aniquilada, no en el sentido de criminales exterminios, sino destruida su fuerza económica y política, y asimilada, carente ya de sus medios de explotación, a las clases productoras [...] Esa victoria constituirá el triunfo del socialismo científico, redentor de obreros y campesinos.”

4. Ya en 1932, Ramos Pedrueza había publicado en la Universidad Nacional Autónoma de México Sugerencias revolucionarias para la enseñanza de la historia, donde tras señalar que “en estos tiempos en que agoniza el régimen capitalista y nace el sistema socialista, la imparcialidad histórica es una utopía.

Al interpretar la historia se retiene el pasado o se plasma el porvenir. Se está con la reacción o con la revolución”, construye un esquema de historia general y, con más detalles, un cuadro de la historia de México, los cuales propone como base para el estudio de dichas asignaturas en las escuelas oficiales.

Y dos años después, cuando se reformaron los programas de preparación de maestros, sus tesis fueron incorporadas a los planes de estudios. Además de nuevos contenidos en los cursos de Historia general, Historia de México, Civismo y otras, surgieron materias como Historia del Movimiento Obrero, Derecho Obrero y Agrario, Filosofía Marxista, Economía Social y Problemas Sociales de México, etc.

No paró ahí tan singular fenómeno. El marxismo, como visión de la historia y modelo de transformación social se abrió paso en los terrenos de la cultura, la educación y las artes, en convergencia, y con el aval de fuerzas emergentes de bloque gobernante, modelando pensamientos y dejando impronta en instituciones nuevas.

Pero además, quizá del mismo o quizá de mayor interés, el proyecto marxista-leninista se filtró en estructuras básicas del Estado pos revolucionario en construcción, en las del partido oficial, en las de las organizaciones de masas y en la ideología gubernamental.

Enrique Condés Lara