Re-incidente

Trabajo interdisciplinar y administración ¿incompatibles?

El 19 de enero, en la Reunión General de la Academia Mexicana de las Ciencias 2012, el ex rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, mencionó que es imperativo dejar atrás la división que existe entre la cultura científica y la humanística.

Basado en la tesis de C. Show, el Dr. De la Fuente argumentó que la división existente entre científicos y humanistas no ayuda a resolver las problemáticas que aquejan a nuestra sociedad y que, por el contrario, solo crea una ruptura en la educación científica y humanística.

También se dijo que es necesario incorporar todas las formas de expresión de nuestra cultura, que necesitamos de todos los actores y profesionales de nuestra sociedad para hacer frente al problema de la innovación y de nuestro desarrollo como país.

¡Oh! Es bueno saber que hay conciencia sobre esto, que es el primer paso mediante el cual un alcohólico puede superar su problema de adicción.

El problema está, y eso tal vez se ha expresado ya sin lograr ningún eco, en la necesidad de contar con ¡una política de desarrollo soberana! ¿Para qué sirve incrementar lo que gasta actualmente Conacyt en apoyos a la investigación, si ésta se encuentra desconectada del sistema productivo?

¿De qué sirve respaldar algunos proyectos y procedimientos en concurso con algunas empresas, como se viene haciendo desde los centros de investigación en ingeniería de la UNAM, el IPN (si es que a este último lo dejan seguir siendo el Instituto de inspiración napoleónica que fundó el Presidente Lázaro Cárdenas para convertirlo en un mega-Conalep) y otras instituciones como el Instituto de Investigaciones Eléctricas y el Instituto Mexicano del Petróleo? ¿Por qué las prioridades de inversión en investigación las dicta muchas veces el Banco Mundial más que los resultados mismos de la investigación científica?

Pero nuestro llamado de atención no es solamente en lo que respecta a la también obvia necesidad de hacer frente al problema de la innovación y de nuestro desarrollo como país, que es un expediente del que existen antecedentes desde antes de la ruptura con la monarquía española.

¡De hecho, es un discurso del siglo de las luces! También hay que decir que las bondades del trabajo interdisciplinar no son nuevas. Desde 1930 existe el Institute of Advanced Studies en Princeton, Nueva Jersey, cuya principal característica es el trabajo interdisciplinario de alto nivel.

 En el mismo tenor, funciona la red de 16 Institutos de Estudios Avanzados, agrupados en el consorcio Eurias desde 2004. El lector se preguntará ahora; ¿a propósito de qué vienen estas cuestiones? Considérese este largo preámbulo como un amplio contexto que permite el ejercicio del viejo método de razonamiento filosófico llamado “método de reducción al absurdo” para un problema de la vida universitaria mexicana.

Nos referimos a la existencia del sistema de feudos en la estructura organizativa académica.

Ante la evidente, diríamos urgente, necesidad de pasar a otro nivel de desarrollo para México, es más que obsoleto el trabajo aislado de cada Facultad e Instituto. Con esto no queremos decir que las Facultades e institutos deban convertirse en un popurrí disciplinar.

Cada ciencia necesita mantener sus bases, la esencia de su práctica epistemológica. Pero esto debe reforzarse con la cooperación interdisciplinaria. Se nos dirá: “eso ya se sabe”.

Por supuesto, pero la realidad es que es muy poco lo que se hace como trabajo interdisciplinar, agregaríamos incluso, es muy poco lo que se puede hacer de manera interdisciplinar mientras existan estructuras de poder verticales, donde los intereses políticos y sus prácticas clientelares prevalecen por encima de los criterios científicos y las necesidades académicas; donde las direcciones de institutos y facultades actúan de manera absolutista (diríamos incluso caciquil), sin estructuras intermedias orgánicas como son las academias y consejos técnicos; mecanismos que, igualmente, no son ninguna novedad en el mundo universitario.

Mariano Torres Bautista

mezavcm.abogados@gmail.com