Re-incidente

¿Generación malcriada o revolución silenciosa?

Mentes avezadas los caracterizan como egocéntricos, malcriados, que han disfrutado de mayores niveles de bienestar que sus padres y son la primera generación que creció con el uso cotidiano del Internet, las redes  sociales, los celulares; tienen una mentalidad abierta ante la vida, son muy listos, con altos niveles de preparación y una actitud distinta a la de sus padres que solo trabajaban para ganar dinero y escalar en la empresa que los emplea; éstos, en cambio, eligieron su carrera pensando en un estilo de vida más que en los ingresos obtenibles, tratan de ser originales en su desempeño y de aprender constantemente a la vez que, por sus habilidades con las tecnologías con las que crecieron, son conscientes de que pueden enseñar a sus mayores su uso; presentan, además, una actitud distinta frente al consumo cultural y de bienes. Su marcado egocentrismo, su propensión a consumir y desdén por la práctica del ahorro, los hacen atractivos para unos y detestables para mentes conservadoras.

Un balance equilibrado de esta generación daría como resultado que cuentan con más ventajas que defectos. ¿Por qué son tan criticadas muchas de sus actitudes? En primer lugar, porque el escenario no se puede explicar con la trillada fórmula del “abismo generacional”. En México, corresponde a una generación para la cual el sistema político con sus decrépitas prácticas “emanadas de la Revolución” y un sistema de enseñanza cívico no solo poco convincente sino que raya en el ridículo, no les significa nada. En España, representan la generación más preparada que aporta casi un millón de los casi seis millones de seres en desempleo crónico que padece ese país.

El emblemático diario The Washington Post publicó, hace poco, una nota respecto a la actitud de los ““Millennials”” que decía “como los actuales sitios de trabajo apestan, quizá los cambios causados por la Generación Y (denominación por la que también se les conoce) sean lo mejor para todo el mundo”. Cierto, la generación “millenial” induce a cambiar a empresas y al sistema educativo. María de Lourdes Dieck, decana de la EGADE Business School del Tecnológico de Monterrey, sostiene algo válido para todas las áreas de estudio: “Tenemos la responsabilidad de responder a las necesidades de las empresas y los sectores que los van a emplear”.

Las Universidades, más tarde o más temprano, tendrán que pensar en asimilar este perfil de estudiantes ajustando su currícula y su profesorado con las velocidades de estas generaciones cada vez más inquietas, habituadas al uso de tecnologías digitales al alcance de alumnos más jóvenes. Por el perfil señalado, los centros de enseñanza superior deben ofrecer los elementos para prepararlos en la toma de decisiones, trabajo en equipo y persuasión; no son generaciones manipulables con criterios autoritarios. Las formas tradicionales de control político sin la contraparte de calidad académica son la peor estrategia para una generación que busca estudiar en línea, horarios flexibles e intercambios con universidades extranjeras. Los “Millennials” buscan aprender y rápido. Las llamadas plataformas interactivas, conferencias y cursos en línea, bibliotecas virtuales, aplicaciones para consultar materiales en dispositivos móviles y grupos de discusión en redes sociales deben ser no solo lo que hemos llamado “nuevas tecnologías” que mal disimulan a las viejas pedagogías, ya que entre más información tienen los estudiantes, más posibilidades hay de que solo copien ideas, modelos o técnicas.

Los planes y programas de estudio tienen ante sí tres tendencias para satisfacer a la generación millennial y subsiguientes: 1ª el cambio en el concepto de “lugar de trabajo”; tan importante será la comodidad física y emocional del sitio donde vas a trabajar o a estudiar, como las herramientas que tengas para hacerlo. 2ª la ventaja digital conjunta, es decir, los jóvenes y trabajadores mejor conectados serán más eficientes y productivos. 3ª la revolución creativa: en la medida en que los cuadros estén mejor conectados estarán en la posibilidad de colaborar con un proyecto sin importar dónde estén. Ésta es la cultura de los “Millennials”.

El problema para un país como México es no solo el desfase cultural de su clase y cultura política con sus criterios organizacionales verticales, atrasadas en políticas de movilidad de los mentores, colaboradores, donde más que el mérito y aptitud cuentan las “palancas”, relaciones, pago de “favores”, “recomendaciones amistosas”, etc. ¿De qué sirve que alguien tenga muy buen “padrino político” en una posición de dirección si no va a saber lidiar con la gente ni tratarla ante un abanico de colaboradores más duchos en tecnología, habilidades y, en muchos casos, hasta conocimientos? (No es alusión a Ministros como el titular de la SENER). Los “Millennials”, para acabar pronto, representarán la mitad de la fuerza laboral del mundo en 2020, según un estudio de la empresa global de contabilidad PwC.

Mariano Torres