Re-incidente

Consejos para tener profesorado mediocre


La evaluación docente por alumnos

Si usted es directivo de alguna institución educativa y su meta es contar con un profesorado mediocre y dócil, he aquí unos consejos muy útiles para lograrlo. Se trata de unos pequeños trucos de perversión pedagógica, muy fáciles de aplicar y sumamente eficaces.

1. Si ve que en el mundo anglosajón los alumnos evalúan a los profesores, haga lo mismo. No lo cuestione.

Promuévalo como progreso pedagógico.

2. No instruya a los profesores acerca de cómo debe entenderse cada concepto de evaluación.

3. Mucho menos instruya a los alumnos acerca de cómo debe entenderse cada concepto de evaluación.

4. De preferencia, no les enseñe a los profesores los detalles de sus resultados.

5. Hágales creer siempre a los profesores que los demás son mejores. Ellos no tendrán forma de comprobarlo.

6. Olvídese de los principios pedagógicos. Ya pasaron de moda. ¿El que evalúa debe llevar alguna ventaja al evaluado en cuanto a su formación y experiencia? ¡Ideas obsoletas! ¿El que evalúa debe tener criterios para hacerlo? ¡Ridículo!

7. Al profesor, hágale cada vez más pesada la tarea de evaluar al alumno (dele cursos sobre teoría de evaluación, póngalo a elaborar bancos de preguntas interminables y a justificar con detalle las rúbricas que va a usar). Pero haga caso omiso de cualquier teoría y justificación cuando el alumno inexperto evalúa al profesor.

8. Confunda entonces deliberadamente las evaluaciones por intuición, realizadas por los alumnos, con la obtención de datos duros sobre el profesor, recabados de manera científica.

9. Traduzca todo eso a un sinfín de números, tablas y gráficas para que la gente piense que es algo muy científico.

10. Olvídese para siempre de las teorías de aprendizaje. ¿El aprendizaje es un proceso que no avanza en línea recta y cuyos resultados más profundos se despliegan a largo plazo? Que le importe un pepino. Si el alumno, al término de un período de clases de dos o tres meses, opina que no aprendió nada con ese profesor, quiere decir que el profesor es malo.

11. Desvincule la opinión de los alumnos de cualquier resultado que obtengan fuera de la clase con el profesor evaluado. Si el alumno opina que él aprendió mucho con ese profesor, el profesor es bueno. No importa si, más adelante, el alumno repruebe algunos exámenes estandarizados.

12. Haga semblante de nunca haber escuchado de ciertos hallazgos en ciencias sociales. ¿Las mediciones en contextos sociales generan estímulos confusos y dejan a los trabajadores desconcertados? ¿Los indicadores pueden ser aumentados sin siquiera modificar lo que se pretende medir? ¡Tamaña tontería!

13. Y procure negar cualquier evidencia contraria. ¿Los profesores se hacen pasar por cuates y cuentan puros chistes para aumentar su puntaje? Claro que no. ¡Es gente joven y dinámica! ¿Los profesores evalúan bien para que luego los alumnos los evalúen bien? Claro que no. Están aplicando las nuevas teorías de "evaluación sin dolor". ¿El profesor era un ogro gruñón y ahora organiza convivio tras convivio? Que nadie lo interprete como intento de manipular su nivel de popularidad.

14. Nunca considere que un buen profesor debe tomar medidas impopulares (rigor, exigencia, calificaciones bajas) y que algunos alumnos, cuando ya están en el mercado laboral, caen en la cuenta de que aprendieron más con aquel que antes les pareció tan pesado.

15. Si los alumnos consideran que el profesor domina bien su materia esto significa que la domina bien, aunque no tenga ningún mérito en el área. Si los alumnos consideran que el profesor no domina su materia, significa que no la domina, a pesar de sus títulos y publicaciones. Si un grupo de alumnos opina que la domina bien y el siguiente grupo opina que no la domina, significa que el profesor es bipolar.

16. Establezca conceptos de evaluación que –por sí solos– son irrelevantes. Por ejemplo, el "uso de las TICs" en el salón de clase. El profesor-multimedia es bueno por definición y el que no prende la computadora (porque siempre está descompuesta...) es malo.

17. Haga como si educar a las futuras generaciones fuera un contrato de compra-venta. Al adquirir un coche o un refrigerador, el cliente puede juzgar la calidad del producto en cuya fabricación nunca participó. Al "adquirir un servicio de enseñanza", el alumno puede juzgar la calidad del profesor, aun cuando no esté dispuesto a hacer esfuerzo alguno o cuando no asista a clases.

18. Hágale creer al profesor que su "calidad" le importa mucho a usted, armando al mismo tiempo academias enteras con un profesorado de bajo costo laboral y que no tenga un perfil pertinente (algo muy común en lenguas).

19. Tratándose de recompensar lealtades, olvídese de perfiles y evaluaciones. Déle la promoción a la persona políticamente más oportuna para usted.

20. Se evalúan los alumnos y se evalúan los profesores..., ¿le faltaría algo a la panacea de la evaluación? Claro que sí: la evaluación de los directivos por parte de la comunidad académica. ¡Evítela a todo costo! Si usted logra observar estos consejos, será un excelente jugador en el sistema educativo neoliberal. ¡Muchas felicidades! Habrá implantado un sentimiento de culpa en los profesores por no ser los mejores. Los tendrá bailando al ritmo de cualquier moda ideológica y de la voluntad de un alumnado todavía inmaduro. Habrá logrado minar la autonomía de los profesores. Los profesores vivirán preocupados por mantener o mejorar sus indicadores. Aproveche esa coyuntura y haga con ellos lo que quiera: no opondrán resistencia.

Dorit Heike