Re-incidente

Ciudad sagrada y cosmopolita

El anuncio e implementación del proyecto estatal Parque de las Siete Culturas. Rescate y Dignificación del Entorno de la Zona Arqueológica (Espacio Proyectado) generó una fuerte oposición entre los habitantes de San Andrés y San Pedro Cholula y otros sectores sociales de la ciudad de Puebla activando prácticas políticas, reelaborando formas simbólicas religiosas, revalorando formas de apropiación, re-significando lugares de memoria y erigiendo discursos diversos, como expresión de la tensión espacial objetivada en lugares específicos y en actores sociales involucrados que enuncian concepciones diversas del espacio público histórico, siempre en construcción conflictiva.

El sustento del proyecto estatal es un tipo de urbanismo que concibe a todo espacio histórico, de identidad y de memoria como espacios que deben incorporarse a la actividad turística por lo que hay que “dignificarlos”; se sustenta, además, en una concepción privatizadora sobre el espacio urbano público. Es urbanismo globalizado que privilegia lo individual/privado sobre lo colectivo/público y se expresa, entre otros procesos, en la privatización, segregación, fortificación y gentrificación del espacio urbano.

Espacios urbanos y servicios que demandan sus nuevos residentes avecindados y otros sectores del área metropolitana de la ciudad de Puebla, por lo que las Cholulas ya no son simples municipios conurbados sino ciudades metropolitanas y cosmopolitas. Abiertas y trastocadas cultural y económicamente por el mundo urbano y globalizado. La estructura del espacio urbano en las Cholulas ha cambiado drásticamente, ahora orientadas económicamente a los servicios ya que ha desaparecido prácticamente el uso del suelo agrícola. Hoy conviene más alquilar un terreno por cinco o diez años como estacionamiento de un “antro”, que cultivar maíz. Muchos habitantes prefieren “engordarlo” un par de años para posteriormente venderlo a una inmobiliaria.

Es un urbanismo que también requiere re-significar los lugares históricos y de memoria para dotarlos de nuevos valores. De ahí el embate “modernizador” sobre el espacio simbólico central de Cholula (Pirámide-Santuario) y el afán por modificarlo y adaptarlo para introducirlo a la escala global desprendiéndolo de su dimensión simbólica local. Es un proceso que tiende a imponerse en determinadas zonas de los municipios cholultecas, pero que no significa la total eliminación de formas de habitar “tradicional”.

El barrio y los pueblos siguen siendo figuras socio-espaciales significativas de adscripción territorial e identidad; la mayordomía continúa existiendo como la figura de organización social principal y reproducción de un amplio territorio socio-religioso que coexiste con el espacio globalizado, articulado por santos, vírgenes y   parentesco, pero sobre todo construido por las “bajadas” de la Virgen de Los Remedios que cíclicamente visita barrios, pueblos, capillas, casas, etcétera, recorrido que principia en el centro simbólico más importante de las Cholulas y la región: el “cerrito” o Tlachihualtépetl o Santuario que es significado como espacio sagrado, porque es donde vive la Virgen de los Remedios, su madre. Son formas diferenciadas de habitar las Cholulas, las cuales coexisten y no necesariamente son contradictorias.

Las Cholulas están cambiando sociocultural y espacialmente a pasos agigantados, proceso normal de toda sociedad pero, sin duda, precipitado por la conurbación, mercantilización inmobiliaria del suelo, nuevos comercios, servicios y políticas públicas de turistificación (Pueblos Mágicos) y “dignificación” de lugares simbólicos significativos (Parque de las Siete Culturas), expresiones de un urbanismo globalizado que se va imponiendo poco a poco sobre el “otro” urbanismo, el espacio vivido de los cholultecas y que no solo se expresa en los cientos de fiestas religiosas existentes (aproximadamente 1500), sino también en otras dimensiones sociales como la de los mercados que articulan a productores directos de la región y  que los comercializan en días de tianguis,  producción de pan, etc.; en la cambiante estructura laboral de las familias por la incorporación de mujeres al trabajo doméstico en casas de avecindados o departamentos de estudiantes extranjeros, que al mismo tiempo influyen trocando los gustos musicales entre algunos jóvenes oriundos; migración constante a la ciudad de México o a los E.U., etc.; es decir, las Cholulas se debaten entre dos tipos de urbanismo en tensión y conflicto que se advierte en sus formas de habitar.

En las Cholulas, existe gran variedad de actividades económicas y expresiones culturales, tan importantes e igualmente significativas como los vestigios arqueológicos, que solo en un diagnóstico sociocultural aparecen en primer orden para su caracterización territorial y diseño de planes y/o programas de beneficio social. Por ejemplo, todos conocen la importancia histórica, técnica, económica y cultural de la producción de ladrillos por familias vivas cholultecas en barrios cholultecas. ¿Por qué no incentivar económicamente esta actividad centenaria?, ¿acaso no es importante? Hasta puede ser otro atractivo turístico, siempre y cuando beneficie a sus productores directos. La producción de bebida de cacao elaborada por mujeres cholultecas es otro caso interesante, al igual que la producción local de pan y otras muchas expresiones económicas, culturales, etc. Invisibles hasta ahora, por falta de una visión holística antropológica y el predominio de la mirada patrimonialista y mercantil del espacio urbano de Cholula. Diagnóstico sociocultural participativo donde incidan los cholultecas vivos sin olvidar a los cholulteca extintos, y no al revés.

Ernesto Licona