Re-incidente

Bambú

El bambú, junto al arroz, es una de las plantas más importantes de la historia del lejano Oriente. Esta planta tiene múltiples usos. Sus brotes son comestibles y sus tallos, leñosos y resistentes, son de gran utilidad para la construcción, tanto de habitaciones y puentes, como de objetos útiles y ornamentales. El espacio de estas plantas se sitúa en la parte tropical y subtropical de Asia, África y América, desde el nivel del mar, hasta los 4,600 m. de altura.

Son tan adaptables que solo rechazan los desiertos y los humedales. En el mundo existen más de mil 400 especies de bambú. Y desde hace dos mil años, ha estado presente en la vida de los chinos. Los documentos oficiales se escribían en tiras de bambú o jian, práctica que fue sustituida cuando se inventaron los libros de seda.

El budismo llegó a China en el siglo I de nuestra era y como sus seguidores tenían prohibido cometer actos de violencia contra seres vivos, lo cual les hacía rechazar la carne, el pescado y los huevos, decidieron comer tiernos brotes de bambú.

Existe el Manual del brote de bambú, recetario creado por el monje budista Zan Ning, que contiene descripciones detalladas y recetas de 98 brotes distintos. Un antiguo mito chino habla de que después de una noche de pesadillas, el Emperador Huang Di, el Emperador Amarillo, ordenó al sabio Ling Lun que viajase a las provincias del oeste, para encontrar en los bosques vírgenes y remotos, un pedazo de bambú con el cual fabricar una flauta, cuyos sonidos igualasen la voz de las mujeres y los hombres, los cantos de los pájaros, el murmullo de las hojas mecidas por el viento y de las aguas golpeando las rocas en su caída. El trabajo del noble sabio fue ejecutado para complacer a su señor.

Los viajeros del siglo XIX que visitaron China, dan cuenta en sus testimonios de la presencia del bambú en todos los momentos de la vida; lo usaban para crear sombreros, impermeables, aperos de labranza, redes de pesca, cestas de infinitas formas, papel y plumas para escribir, medidores de grano, copas de vino, cucharones para servir el agua, palillos y hasta pipas.

El bambú es un elemento clave para la ceremonia del té. Confucio (551-479) decía: “Sin carne adelgazamos. Pero sin bambú nos hacemos vulgares”. “Se decía que el origen del té era Bodhidharma, el fundador del budismo zen, que un día se quedó dormido mientras intentaba meditar. Frustrado, el sabio se arrancó los párpados y los echó al suelo, donde se transformaron en las hojas en forma de ojo de la planta del té” (Laws 2013:19).

En las ceremonias, el polvo de las hojas de té se removía con una pequeña caña de bambú, de apenas 2 centímetros de diámetro y el cucharón para servir era, igualmente, de bambú. En el Japón, Rikyu (1522-1591) consideraba la ceremonia del té como una manifestación artística. Él fue el fundador del san-Senke, una de las escuelas de la ceremonia del té. En esta escuela, se considera que “el arte de estar en el mundo gira en torno a la sala de té de bambú (chashitsu)”. Sala que tiene las siguientes dimensiones: tres metros de largo por tres metros de ancho, lo que la hace un espacio suficiente para albergar a cinco personas.

Mientras el maestro lavaba y preparaba el té en una habitación contigua (mizuya), los invitados eran acogidos en la sala de bambú para luego ser convidados a salir al sendero del jardín (roji).

Posteriormente, eran introducidos de nuevo a la sala de té para tomar la bebida. Las artes de China usaron el bambú para la caligrafía y la creación de imágenes. Se necesita un pincel de bambú suave, tinta negra de hollín de pino y toda una vida de meditación, para que, con pocos gestos y sin correcciones, se lograra la perfección.

Se atribuye al general Meng Tian la creación del pincel (pi), allá por el año 221-209 a. c. Este instrumento se compone de bambú (chu) y punzón (yu). El estilo que se derivó de esta invención fue el sumi-e, donde el acto de pintar imita la trémula existencia de las hojas del bambú. Los pinceles con soporte de bambú se complementaban con pelos de ciervos, cabras, ovejas, martas, lobos, zorros y hasta bigotes de ratón.

Este arte solo captaba lo esencial de las escenas, atendiendo a la unidad del motivo. El arte de los chinos influyó en los artistas del Japón, de Corea y del Tíbet, y llegó a ser importante para los creadores islámicos.

En nuestra civilización, los impresionistas abrevaron de este delicado arte. La lista de todos los usos dados al bambú es enorme: molinos de viento, cítaras, flechas, cestas, combustible, andamios para edificaciones, agujas de tocadiscos.

Investigadores de la UNAM (Ra Ximhai. Revista de Sociedad, Cultura y Desarrollo Sustentable, Universidad Autónoma Indígena de México, Mochicahui, El Fuerte, Sinaloa, 2011. pp. 205-218), sostienen que en México se ha comprobado la existencia de ocho géneros y 35 especies de bambú, de las cuales, catorce son endémicas; aseguran que es una opción para la producción de bienes maderables, benéfico para combatir la contaminación, porque los bosques de bambú producen oxígeno más rápido que grandes extensiones de árboles, y además combate la erosión.

En el Estado de Puebla hay producción de bambú, sin embargo, es necesaria su ampliación.

Cecilia Vázquez Ahumada