OPINIÓN

Como siempre. Puebla en el atraso político electoral

En Puebla desde el siglo XIX se construyó un ejercicio centralizado y autoritario del poder, y este ha sido modificado muy poco al inicio del siglo XXI. La legislación electoral y la contención en el alcance de sus reformas, ha sido la mejor política pública para el control por parte de la elite política. No fue casual, que la Constitución poblana de 1917, con sentido diferente a la federal del mismo año, estableciera que en caso de urgencia o necesario, las facultades del Poder Legislativo serían suspendidas y quedarían en manos del Ejecutivo; pero en materia electoral repasemos el atraso poblano frente al marco federal.

1. En 1933, la elección de diputados por periodos de dos años, se adecua a periodos de tres años, acorde con la reforma de 1928 de subir el mandado del presidente de la república de cuatro a seis años. En Puebla, esta adecuación para diputados y ayuntamientos se lleva a cabo hasta el año 1944.

2. En 1963 se legisla un sistema de representación mixto con dominante mayoritario sui géneris a través de diputados de partido. En Puebla sería hasta agosto de 1977, que se formalizarían a los diputados de partido, década y media después.

3. En 1977 con la reforma política del lopezportillismo, la representación política fue sistematizada en una relación de 75% para el PRI frente al 25% para la oposición. Mientras que en Puebla se estableció un relación de fuerzas políticas anti PRI, sojuzgada de 80% sobre un empobrecido y manipulado 20%. Ah, y con una represión legal mayor sobre los ayuntamientos, muy a pesar de la reforma municipalista de 1983.

4. Los derechos políticos de las mujeres. En este rubro en el cual Puebla fue pionera por el reconocimiento de derechos políticos femeninos desde 1936. Derecho en el cual el PRI ha sido el principal impulsar y el PAN el principal frenador, finalmente la práctica legislativa retardataria se impuso, mientras a nivel federal en 1996 se estableció una relación de cuotas de 30% a 70%; en Puebla se incorporó hasta el año 2000 una relación de cuota de género de 25% frente al 75%, y por iniciativa de reforma electoral del gobernador Moreno Valle en 2011, publicada el 20 de febrero del 2012 se subió la cuota del 25% al 30% cómo piso, no como techo.

Reforma que se fractura en los ayuntamientos por la forma en la cual se inscriben a las candidatas a regidoras y a sindicas, pero sobre todo porque al concederse derecho de voto al titular de la sindicatura, finalmente se termina produciendo una inequidad en contra de la participación y representación política de las mujeres poblanas.

5. Finalmente Puebla hace una paridad de género muy, pero muy limitada.

Así como sucedió con la propuesta del presidente de la república que se interesó en pasar de la cuota a la paridad de género, solamente en el poder legislativo, y no interesarse por los otros poderes públicos ni organismos de Estado, resultando su iniciativa de reforma un pequeño avance, pero al fin avance político para las mujeres mexicanas. En Puebla, se hizo caso omiso a la recomendación del ejecutivo federal. La iniciativa de reforma electoral en materia de género solamente se interesó en la paridad para candidaturas en el Poder Legislativo.

Y se dejaron las cosas como están en los ayuntamientos. Curiosamente los partidos políticos poblanos, por cierto desarticulados, mostraron su misoginia evitando la construcción de la paridad de género como parte de una nueva cultura política democrática en Puebla. Dejando entre-mirar que sus dirigentes seguramente se pastarán por los procesos de elección interna para detener el mezquino avance reformista, que ha tenido más estertores, que futuros resultados políticos para las mujeres.