OPINIÓN

Cuota de género, Las Juanitas y Las Naranjas

Después de una larguísima lucha impulsada por las mujeres mexicanas allá en Zacatecas en el año 1853 (hace 160 años), fue aprovechado el marco del LX aniversario del voto en elecciones federales¸ para que el presidente de la República combinara por lo menos cuatro factores coyunturales: a) la lucha por la equidad de género en la representación política; b) la decisión judicial que obligó a cumplir la cuota de género a partidos políticos y coaliciones con el 40% de candidaturas femeninas propietarias con suplentes también mujeres, a los puestos de elección a diputadas y senadoras en la elección federal 2012; c) la misoginia puesta por la casi totalidad de gobernadores mexicanos, de mantener legislaciones electorales que pervierten, manipulan y fomentan cuotas de género por debajo de los porcentajes aprobados internacionalmente de una relación 40% a 60%; y, d) que a partir de 2011, los derechos políticos son reconocidos como derechos humanos y el sexo no debe ser materia de discriminación.

Empero, la lucha por los derechos políticos de las mujeres en México, siempre fue una batalla librada en el campo municipal y estatal, en el campo en el cual la política por naturaleza se practica de forma estrecha entre gobernante y gobernados. Y libertad municipal y soberanía de los estados fue ardua lucha política en el siglo XIX, y banderas revolucionarias primero y después contestarías en el siglo XX. Destacan por su férrea lucha Hermila Galindo, secretaria particular de Venustiano Carranza, con activismo significativo en la redacción del texto constitucional de 1917 presionando la incorporación del derecho de voto para las mujeres. O en 1916 en Yucatán las yucatecas exigiendo igualdad políticas de las mujeres con los hombres. Estado que en 1922 reconoce el derecho de voto a las mujeres en elecciones estatales y municipales, por lo cual fue electa la primera mujer Rosa Torres como regidora. Este ejemplo lo siguió Chiapas en 1925 y Puebla en 1936.

No obstante que la lucha por los derechos políticos de las mujeres se libró en el campo municipal y estatal, el centralismo político que se dio con el sistema político de partido hegemónico frenó la dinámica de las transformaciones electorales estatales. El feminismo y su cercanía con los partidos comunistas, socialistas y socialdemócratas pusieron el tema en la agenda sexenal de las reformas electorales federales, no obstante que el PRI se presenta en 1987 en su asamblea XIII, comprometido con fomentar la participación política de las mujeres alimentando estructuralmente un sector femenino. Pero con la reforma electoral federal de 1993 publicada el 24 de septiembre de 1993, el artículo 175.3 del COFIPE prescribió: “Los partidos políticos promoverán, en los términos que determinen sus documentos internos, una mayor participación de las mujeres en la vida política del país, a través de su postulación a cargos de elección popular”. Pero no lo cumplieron, menos en las elecciones estatales. Vino la reforma de 1996 con el mínimo del 30%, que luego subió al 40%, y entonces aparecieron “las juanitas”.

Juanitas y escamoteó de las leyes electorales fueron la constantes en los últimos procesos electorales federales previos al 2012 y estatales y municipales a la fecha. Es escamoteo partidista ha urdido otra monstruo “las naranjas”. Candidaturas de las esposas, las hijas, las hermanas. Ese será el problema a futuro respecto de la cuota de género que viene. Pero en principio en las entidades se ha ganado una lucha complicada; la decisión presidencial se impuso en un llamado personal y directo al presidente de la CONGO, presente en el acto conmemorativo del LX aniversario del voto en elecciones federales. Puebla gana con esa decisión presidencial. Pero para no haber chapuzas, deben tomarse en cuenta la sindicatura y regidurías de representación proporcional para no alterar las metas de las cuotas