Columna invitada

Los vecinos que se vuelven a hablar…

John Kerry, jefe de la diplomacia norteamericana, viajó este 14 de agosto a La Habana para izar la bandera americana en Cuba. Algo que Fidel Castro difícilmente hubiera pronosticado, y que formaliza la reapertura de la embajada de Estados Unidos en Cuba. Hace algunas semanas, el Canciller cubano, Bruno Rodríguez, hizo lo propio en Washington, cubriendo un equilibrio de reciprocidad cuidadosamente acordado y que se ha negociado desde hace 2 años para oficializar el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los dos países, que no se hablaban desde 1961. Todo ante la mirada nostálgica de algunos e incrédula de muchos, sobre todo de los cubanos.

Las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba reviven gracias al interés del Presidente Obama por hacer las cosas de otra manera y a la comprensión del Presidente Raúl Castro de que la guerra fría terminó hace bastante. Ahora los diplomáticos americanos podrán moverse libremente en la isla y ser invitados a los actos oficiales del gobierno cubano. Los dos países podrán hablar oficialmente de los temas que tienen pendientes desde hace décadas.

Por lo pronto, quedan en la historia varios capítulos simbólicos de la post guerra y del choque contra el comunismo en nuestro hemisferio. El golpe de estado a Fulgencio Batista por el movimiento revolucionario del “Che” Guevara y consolidado por Fidel Castro; la crisis de los misiles y la fallida operación en bahía de cochinos que marcaron la presidencia de John F. Kennedy; los largos discursos contra el imperialismo Yanqui en la Plaza de la Revolución de La Habana; las anécdotas y el espíritu de la izquierda latinoamericana que se inspiraba en la confrontación entre Cuba y Estados Unidos, descansarán desde ahora en los libros de historia como los de una época pasada.

Cuba y Estados Unidos estrechan la mano formalmente estos días y permiten que su relación pase a otro momento histórico. La relación es fresca y permite ver hacia adelante, al tiempo que aporta una nueva dinámica a nivel regional e incluso multilateral.

Hay temas por resolver en el ámbito bilateral, como el levantamiento del embargo económico a la isla, el cierre de la prisión de Guantánamo y el regreso de ese territorio a manos cubanas. Eso, más los retos propios de Cuba que se verán reflejados en sus relaciones con el exterior, como la transición a una economía más abierta y las reformas políticas necesarias para acompañar esta apertura. Por ahora, celebremos que nuestros vecinos se hablan de nueva cuenta y observemos con cuidado: seguramente México tendrá un papel especial en esta nueva amistad.


Twitter: @RaulVargasJ