Columna invitada

De Encíclicas y cambio climático

‘La Encíclica Laudato si’ (Alabado seas) del Papa Francisco, pone en la mira del mundo el urgente tema del cambio climático en un momento crucial hacia el futuro.

Aparte de los paradigmas que la nueva encíclica rompe en la Iglesia y el papel interesantísimo que el Jefe del Estado Vaticano ejerce como líder mundial, el documento le da un gran momento a la discusión sobre el cambio climático y  pone de relieve que “El gemido de la hermana tierra se une al gemido de los abandonados del mundo con un clamor que nos reclama otro rumbo”.

Nada más cierto en estos tiempos cuando varias agencias meteorológicas en el mundo han subrayado que a la fecha, 2015 apunta para ser el año más caliente del que se tiene registro en la historia, superando al 2014 que tiene ese record. La tendencia es clara. Está probado científicamente que la actividad humana en el planeta tiene un impacto directo sobre el cambio en el clima. Un impacto que ya no es reversible y que se revierte contra el desarrollo humano, afectando la salud, la obtención de alimentos y agua, reconfigurando asentamientos humanos, cobrando vidas durante desastres meteorológicos y siempre afectando en mayor medida a la población más vulnerable.

El momento de actuar es ahora. 2015 es un año clave para los esfuerzos a favor del medio ambiente. Las negociaciones sobre cambio climático hacia la 21ª Conferencia de las Partes de París, en diciembre próximo (COP21), buscan afinar un nuevo instrumento internacional para combatir el cambio climático, cuyo propósito es evitar un aumento mayor a los 2 grados centígrados en la temperatura atmosférica.

Nuestro país tiene grandes retos y es especialmente vulnerable al calentamiento global, pero está apostando fuerte. México se convirtió en marzo pasado en el primer país en desarrollo en presentar su compromiso nacional para hacer frente al aumento de la temperatura del planeta. Se busca reducir emisiones de gases de efecto invernadero en 25% y gases de carbono negro en 51% para 2030, además de reducir en 50% el número de municipios vulnerables y alcanzar una tasa cero de deforestación para ese año. La importancia de estas metas es que no son condicionadas, es decir, es un compromiso mexicano con la comunidad internacional, independientemente de lo que pase con las negociaciones en París.

Será clave para cumplir con estas metas lo que nos propongamos y logremos a nivel local, incluyendo gobierno, iniciativa privada con responsabilidad social, sociedad civil organizada y sobre todo cada uno de nosotros, conscientes de que madre tierra solo hay una.

Diplomático de carrera, actualmente Delegado de México ante la Oficina de la Organización de las Naciones Unidas en Ginebra, Suiza.